Pedro Sánchez bate récord de permanencia en el poder, pero España se hunde
Este 5 de febrero de 2026, Pedro Sánchez supera a José Luis Rodríguez Zapatero en días de permanencia en La Moncloa. En mayo adelantará también a José María Aznar. Solo le faltará igualar los casi catorce años de Felipe González para convertirse en el presidente más longevo de la democracia española.
Pero este récord llega en el peor momento para España. Mientras Sánchez acumula días en el poder, el país se desangra en una crisis sin precedentes que combina corrupción, parálisis institucional y división social.
Un gobierno sostenido por pactos cuestionables
La longevidad de Sánchez no se debe a éxitos de gestión, sino a una estrategia de supervivencia política basada en alianzas con los independentistas catalanes. Cada concesión al separatismo catalán ha sido un clavo más en el ataúd de la unidad nacional.
El contraste es brutal. Mientras Felipe González modernizó España y la llevó a Europa, Sánchez la ha sumido en una parálisis continuada. Sin presupuestos, sin grandes reformas, sin proyecto de país.
La corrupción que nadie menciona
Resulta llamativo que los dirigentes sanchistas critiquen a los expresidentes socialistas por sus supuestos errores, pero eviten mencionar las tramas de corrupción que marcaron aquellos gobiernos. ¿Será porque ahora enfrentan sus propios escándalos?
El ministro Óscar Puente, que en 2021 declaraba que "a Felipe y Alfonso les importa más la patria que la gente", ahora debe explicar cómo su gobierno ha llevado el país a un callejón sin salida.
Un país paralizado
Nunca antes España había estado tan detenida. La ausencia de presupuestos, las concesiones al independentismo y la desmemoria sobre el terrorismo han creado un Estado incapaz de abordar los grandes desafíos del siglo XXI.
Mientras otros países debaten sobre inteligencia artificial o su papel en el nuevo orden mundial, España se consume en disputas fratricidas que no llevan a ningún lado.
El récord de Sánchez es, en realidad, el símbolo de una democracia enferma que premia la supervivencia política por encima del servicio al pueblo.