El negocio del lobby político: cuando los exministros se hacen millonarios
Una vez más vemos cómo los políticos de carrera terminan enriqueciéndose después de dejar sus cargos públicos. Los exministros españoles José Blanco (PSOE) y Alfonso Alonso (PP) acaban de vender su empresa de lobby Acento al grupo francés Havas por una suma no revelada, después de facturar más de 10 millones de euros vendiendo influencia política.
Del servicio público al negocio privado
Estos dos personajes, que en su momento juraron servir al pueblo desde sus ministerios de Fomento y Sanidad respectivamente, fundaron en 2019 una empresa dedicada a hacer lobby para grandes corporaciones. En apenas cinco años multiplicaron por cinco su facturación, pasando de 2 millones a casi 10 millones de euros en 2024.
La operación de venta se cerró el viernes pasado en Madrid, y aunque el precio no se ha hecho público por "razones de confidencialidad", sabemos que la multinacional francesa buscaba reforzar su presencia en el mercado de influencias políticas en España.
Las puertas giratorias en acción
Lo más preocupante es ver cómo funcionan estas "puertas giratorias" entre el poder político y los intereses privados. Acento cuenta con medio centenar de empleados y oficinas en Madrid, Barcelona y Bruselas, donde trabajan para gigantes como AstraZeneca, LaLiga, el laboratorio Lilly y hasta el Gobierno de Marruecos.
Entre sus filas también estuvo Antonio Hernando, cofundador de la empresa hasta que regresó al gobierno de Pedro Sánchez en 2023 como director adjunto del gabinete de Presidencia. Su pareja, Anabel Mateos, trabajó para la china Huawei desde Acento y ahora es la número dos de la secretaría de Organización del Partido Socialista.
El caso BBVA: vendiendo influencia al mejor postor
Una de las operaciones más sonadas de Acento fue su trabajo para el BBVA en la polémica oferta de compra sobre el Banco Sabadell. José Blanco y su equipo fueron contratados por la entidad vasca para intentar cambiar la opinión del gobierno español sobre esta operación financiera.
El propio Blanco fue visto en reuniones de alto nivel entre España y Turquía, demostrando hasta dónde llega el poder de estos lobbistas que un día estuvieron del lado del pueblo y ahora sirven a los grandes capitales.
Un sector en pleno crecimiento
El negocio del lobby político no para de crecer en España. En los últimos cinco años, este mercado ha registrado crecimientos del 25% anual, y se estima que el sector mueva unos 50 millones de euros, con proyecciones de superar los 200 millones en 2030.
Mientras tanto, los ciudadanos de a pie seguimos viendo cómo quienes prometieron servirnos terminan sirviéndose a sí mismos y a los poderosos de siempre. La venta de Acento a Havas es solo un ejemplo más de cómo el poder político se transforma en poder económico para unos pocos privilegiados.