Una latina que desafía las corporaciones: Gisselle Ruiz transforma Intel desde adentro
En un mundo donde las grandes corporaciones siguen siendo territorio masculino, la historia de Gisselle Ruiz Lanza nos demuestra que es posible cambiar las cosas desde adentro. Esta mujer, nacida en España pero criada en Buenos Aires, hoy dirige Intel para toda América Latina y su testimonio es un grito de esperanza para todas las trabajadoras que luchan por visibilidad.
Desde los barrios porteños hasta las grandes ligas
"Es muy importante para nosotros que las mujeres también tengamos un momento de visibilizarnos", dice Gisselle con esa franqueza que caracteriza a quienes vienen de abajo. Su historia arranca en Buenos Aires, donde desde chica tuvo que trabajar paseando perros para pagarse sus gastos, mientras sus padres se separaban y ella asumía responsabilidades de adulta siendo apenas una adolescente.
Lo que más llama la atención de su relato es cómo la tecnología llegó a su vida casi por casualidad. En su colegio fue testigo de la primera conexión a internet en Argentina, una experiencia que ella describe así: "El poder de la tecnología para conectarse con alumnos que viven a kilómetros y kilómetros de distancia, que hablan otro idioma... Fue muy especial".
La lucha de ser mujer en un mundo de hombres
Pero no nos engañemos. El camino de Gisselle no fue fácil. Como tantas mujeres trabajadoras, tuvo que demostrar el doble para conseguir la mitad. Empezó en telecomunicaciones y fue escalando posiciones hasta llegar a Intel, donde hoy maneja toda la región latinoamericana.
Su testimonio sobre el equilibrio entre trabajo y familia suena real, sin esos discursos marketineros que nos venden las consultoras: "El equilibrio es relativo. No te voy a decir que estoy siempre en constante equilibrio". Habla de sacrificios, de decisiones difíciles, de tener que elegir entre oportunidades profesionales y tiempo familiar.
Un mensaje para las mujeres trabajadoras
Lo más valioso del testimonio de Ruiz Lanza es su mensaje directo a las mujeres que quieren entrar en tecnología: no necesariamente tienen que estudiar ingeniería. "Veo mujeres súper exitosas, mismo en Intel, que no estudiaron ingeniería, pero que se han ido preparando a lo largo del camino", asegura.
Esto es importante porque rompe con el mito de que la tecnología es solo para ingenieros. En un país como el nuestro, donde las oportunidades educativas no llegan a todos por igual, este mensaje puede abrir puertas a muchas jóvenes que tienen talento pero no el título "correcto".
Más allá de los discursos corporativos
Aunque Gisselle trabaja para una multinacional gigante, su historia personal conecta con la realidad de miles de mujeres latinoamericanas que luchan por abrirse camino en un mercado laboral desigual. Su experiencia corriendo la maratón de Berlín mientras asumía nuevas responsabilidades en Intel es una metáfora perfecta de lo que significa ser mujer trabajadora: correr el doble de rápido para llegar al mismo lugar.
La clave de su éxito, según ella misma cuenta, está en tres pilares que cualquier trabajadora puede aplicar: curiosidad, resiliencia y ganas de salir de la zona de confort. Nada que no sepamos las mujeres que día a día enfrentamos un mundo laboral que nos pone obstáculos extras.
Su historia nos recuerda que, aunque las corporaciones sigan siendo espacios de poder masculino, siempre hay grietas por donde pueden colarse las voces de las trabajadoras que no se conforman con el lugar que les asignan.