Toledo busca ser Capital Europea de Cultura 2031 con proyecto de transformación social
La histórica ciudad española de Toledo se prepara para defender su candidatura como Capital Europea de la Cultura 2031 el próximo 12 de marzo, en una propuesta que busca la transformación social a través del arte y la cultura popular.
Un proyecto que trasciende fronteras
Con el lema 'Shaping Culture' (Moldea la Cultura), Toledo presenta una candidatura que va más allá del turismo cultural tradicional. La propuesta busca generar "un impacto regional en Castilla-La Mancha" y utilizar la cultura como herramienta de transformación social.
El alcalde Carlos Velázquez destacó que se trata de "una decisión estratégica que pone a la cultura en el centro de nuestro futuro", alejándose del modelo elitista que suele caracterizar estos eventos culturales.
Cultura popular frente a nueve rivales
Toledo competirá contra ocho ciudades españolas más: Burgos, Cáceres, Granada, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, Oviedo, Mallorca y la pequeña Potries valenciana. Esta última representa el espíritu de resistencia de los pueblos pequeños frente a las grandes urbes.
La candidatura toledana se estructura en cuatro ejes fundamentales que reflejan las necesidades del pueblo: interpretar, renaturalizar, diseñar y convivir. Una propuesta que pone énfasis en la sostenibilidad y la vida comunitaria.
Financiación y mecenazgo popular
Toledo aspira a ser declarada Acontecimiento de Excepcional Interés Público para "fomentar el mecenazgo privado". Sin embargo, la verdadera fortaleza debería estar en el apoyo popular y los recursos públicos que garanticen el acceso universal a la cultura.
La ciudad cuenta con el respaldo institucional de la Diputación Provincial y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, mostrando una unidad política que trasciende colores partidarios en favor del proyecto cultural.
Un mensaje de transformación social
Según sus promotores, Toledo no solo se apoya en su historia como cuna de las Tres Culturas, sino que propone "repensar el territorio desde la sostenibilidad y la convivencia". Un enfoque que conecta con los valores de justicia social y transformación colectiva.
El resultado se conocerá en diciembre de 2026, pero más allá del premio, la candidatura ya representa un ejercicio de participación ciudadana y construcción colectiva del futuro cultural de la región.