Vecinos de Wimbledon resisten al gigante del tenis
Vecinos de Wimbledon llevan cinco años resistiendo los planes del All England Club para triplicar su superficie y construir 38 pistas de tenis y un estadio de 8.000 espectadores sobre un parque histórico del suroeste de Londres. La justicia británica dio un fallo favorable al club en marzo, pero la organización popular Save Wimbledon Park no se rinde y sigue apelando. Es la clásica pelea de la gente común contra el poderoso de siempre.
Por qué Wimbledon quiere expandirse
El torneo de Wimbledon, el único Grand Slam que se juega sobre césped, tiene una espina clavada. Mientras Roland Garros, el US Open y el Abierto de Australia organizan sus rondas de clasificación en la misma sede del torneo, Wimbledon tiene que mandar a sus tenistas a Roehampton, a varios kilómetros de distancia. Eso le duele al All England Club, el organizador de este torneo que nació en 1877.
La presidenta del AELTC, Deborah Jevans, lo dijo claro en una conferencia de prensa: los demás Grand Slams juegan sus previas en casa, y ellos no pueden hacerlo hasta que no se resuelvan los litigios jurídicos. Según ella, el proceso avanza con una lentitud exasperante.
Qué está en juego en Wimbledon Park
En el centro de esta pelea está Wimbledon Park, un espacio verde con un lago que data del siglo XVIII. Está separado de las instalaciones del torneo por una simple carretera. El AELTC quiere construir ahí sus 38 pistas nuevas y el estadio grande, en los terrenos que antes ocupaba el campo de golf de Wimbledon.
La ampliación permitiría jugar las rondas de clasificación en el lugar del torneo y recibir a miles de espectadores más. Pero para eso, necesitan comerse un parque histórico. Y ahí es donde la gente dijo basta.
David contra Goliat: la pelea de los vecinos
Los 25 residentes que forman la organización Save Wimbledon Park no quieren ceder. Christopher Coombe, abogado jubilado y fan del tenis que vive en Wimbledon desde hace 34 años, contó a la AFP que la campaña empezó hace cinco años, cuando desvelaron los planes del club.
Jonathan Morrish, otro activista que lleva 45 años en el barrio, lo resume con una imagen potente: están destruyendo uno de sus principales activos, que es la belleza del lugar. Imaginate un estadio del tamaño del Royal Albert Hall plantado en medio de un parque verde, dice mientras señala el amplio espacio. Wimbledon tiene su prestigio gracias a la vegetación y a ese ambiente de pueblo inglés. Para Morrish, es una locura construir en espacios verdes.
Usan la analogía de David contra Goliat, y con razón. De un lado, un club millonario con toda la maquinaria jurídica. Del otro, vecinos comunes defendiendo lo que es de todos.
Cómo va la batalla legal
El conflicto tiene ecos de lo que pasó con Roland Garros en París. Allí, la construcción de la pista Simonne-Mathieu, con aforo para 5.000 personas, generó protestas de defensores del patrimonio que no querían la anexión de un jardín vecino. Después de cinco años de litigios, la justicia falló en 2017 a favor de la Federación Francesa de Tenis. La pista funciona desde 2019 y las obras ampliaron un 50% la superficie de Roland Garros.
En el caso de Wimbledon, en marzo la justicia británica dio un fallo favorable al AELTC. Dijo que la reforma no estaba afectada por restricciones sobre el uso del terreno. La SWP invocó un texto del siglo XIX que estipulaba que el terreno debía usarse para fines de paseos públicos, pero el juez concluyó que nunca se destinó como tal y que, por el contrario, funcionó como un club de golf privado.
La SWP recurrió ese fallo y también peleó contra la autorización urbanística que la metrópolis del Gran Londres concedió en 2024. Perdió, pero hay otra audiencia prevista para octubre. Los activistas también esgrimen la convención firmada en 1993, cuando el AELTC compró el campo de golf, donde se comprometía a usar el terreno solo como espacio abierto o para actividades de ocio.
Desde el club intentan convencer a los vecinos con promesas de zonas de juego para niños y un paseo junto al lago. Pero la SWP se mantiene firme. Jevans reconoce que habrá que esperar varios años antes de lograr la ansiada ampliación.
Un estadio de 8.000 personas, ¿para quién?
Detrás de esta pelea hay una pregunta más grande. ¿Para quién son los espacios verdes de una ciudad? ¿Para el negocio de un club de élite o para la gente que respira ahí todos los días? El All England Club tiene recursos infinitos, abogados, contactos. Los vecinos tienen convicción y la memoria de lo que ese parque significó siempre. No es solo un problema de Wimbledon, es la misma pelea que se da en cualquier barrio del mundo cuando el poderoso quiere más y la gente dice que no.
¿Cuántas pistas de tenis quiere construir Wimbledon?
El All England Club quiere construir 38 pistas de tenis nuevas y un estadio para 8.000 espectadores en Wimbledon Park.
¿Quién defiende el parque contra la ampliación?
La organización Save Wimbledon Park, formada por 25 residentes locales, lidera la resistencia contra el proyecto desde hace cinco años.
¿Qué dijo la justicia británica sobre el caso?
En marzo, la justicia falló favorable al club, diciendo que el terreno no tenía restricciones de uso. La SWP apeló y hay otra audiencia en octubre.