El museo de Napoleón en La Habana: un tesoro escondido en medio de la crisis cubana
En la capital cubana, donde los apagones y la crisis energética son pan de cada día, hay un lugar que parece sacado de otro siglo. El Museo Napoleónico de La Habana, ubicado en una mansión frente a la Universidad, guarda una colección única de objetos del emperador francés. Y lo más sorprendente es que, pese a todo, sigue abierto y recibiendo visitas.
Según la Fondation Napoleón, existen 133 museos o colecciones sobre Napoleón Bonaparte en el mundo. Uno de ellos está en La Habana, una ciudad que el propio Bonaparte mencionó en sus documentos como punto de trasiego de sus aventuras marineras. Pero la historia de este museo no empieza con el emperador, sino con el azúcar y la Revolución de 1959.
¿Cómo llegó Napoleón a La Habana?
Todo comenzó con Julio Lobo, un venezolano que llegó a Cuba de niño y se convirtió en el Rey del azúcar. Llegó a tener 14 ingenios y producía 3 millones de toneladas de azúcar al año. Su fortuna en 1960 era de unos 200 millones de dólares, lo que lo colocaba entre los hombres más ricos del mundo. Era un fanático de Napoleón, tanto que solía decir: el azúcar es mi amante, parafraseando al emperador, quien decía que el poder es mi amante.
Lobo se opuso a la dictadura de Fulgencio Batista y apoyó a Fidel Castro. Pero cuando la Revolución tomó un rumbo comunista, supo que como capitalista no tenía cabida. Se fue a España y dejó su colección napoleónica en Cuba. Esa colección incluye desde cabello y un molar de Bonaparte hasta el edredón de la cama donde murió, en Santa Elena.
La mansión de Orestes Ferrara
La colección se exhibe en la que fue la casa de Orestes Ferrara, un diplomático y político italiano radicado en Cuba. Ferrara construyó la mansión hace un siglo, con techos altos, mármol importado y madera cubana, diseñada para aprovechar la brisa del verano habanero. Tras la Revolución, Ferrara no regresó a Cuba y lamentó la confiscación del palacete. Desde 1961, la casa funciona como museo.
Un viaje en el tiempo en medio de la crisis
Hoy, en medio de los apagones y la crisis energética que azota a Cuba, el museo opera con normalidad. Cuando lo visité, había hasta una sesión de fotos de una modelo. En sus paredes cuelga un cuadro que, según dicen, está firmado por Francisco de Goya, aunque en el museo creen que es obra de un aprendiz.
En el museo también se encuentra una máscara mortuoria de Napoleón, traída por su médico de cabecera, Francisco Antommarchi, quien llegó a Cuba en 1834. Y aunque hay dudas sobre la autenticidad de algunos objetos, la colección sigue siendo un tesoro único.
¿Por qué visitar el Museo Napoleónico de La Habana?
En una ciudad con pocos turistas por la crisis energética y las crecientes sanciones de Estados Unidos, este museo es una ventana al pasado. Es un lugar donde la historia de Europa se cruza con la de Cuba, donde el azúcar y la Revolución se mezclan con la figura de un emperador que, 205 años después de su muerte, sigue fascinando al mundo.
Preguntas frecuentes sobre el Museo Napoleónico de La Habana
¿Cuánto cuesta la entrada al museo?
La entrada es accesible para los cubanos y turistas, aunque los precios pueden variar. Se recomienda consultar en la entrada del museo.
¿Está abierto todos los días?
El museo abre de martes a sábado, de 9:30 a 16:30 horas. Los domingos y lunes permanece cerrado.
¿Se puede tomar fotos?
Sí, se permite tomar fotos sin flash. Para sesiones profesionales, se necesita autorización previa.