Incendio en Leciñena: 2.200 hectáreas quemadas sin control
El incendio forestal que devasta la sierra de Alcubierre, entre las provincias de Zaragoza y Huesca, ya arrasó 2.200 hectáreas de masa arbórea y está muy lejos de estabilizarse. Las llamas, que se declararon el martes pasado, se convirtieron en el segundo fuego más grande en Aragón en los últimos cuatro años. Mientras 330 efectivos luchan contra el avance del fuego, el viento y las altas temperaturas complican cualquier intento de control. La naturaleza nos pasa la factura, y los servicios públicos de emergencia hacen lo que pueden con lo que tienen.
¿Cuál es la situación actual del incendio?
El director de Extinción, Ángel Gari, reconoció que la situación está mejor que ayer, pero no para cantar victoria. La cabeza del incendio y el flanco derecho siguen siendo las zonas que más preocupan y son la prioridad absoluta de los equipos. El perímetro no cambió demasiado en las últimas horas, pero el fuego sigue siendo muy dinámico.
El incendio ahora mismo no está mal, pero está muy lejos de estar estabilizado. Es muy dinámico y estamos en una situación tensa: el viento está aumentando, está calentando y se prevé cambios también para por la tarde.
Los núcleos urbanos no plantean peligro en estos momentos, según Gari. Sin embargo, la localidad de Alcubierre sigue siendo la más amenazada, mientras que la zona de Robres está bastante más controlada.
¿Cuántos efectivos combaten las llamas?
Un total de 330 efectivos trabajan en la zona afectada, incluyendo personal del Gobierno de Aragón, el Ministerio de Defensa, el MITECO, la Diputación de Zaragoza y otras comunidades autónomas como la Generalitat Valenciana y Castilla y León. El Ministerio de Defensa aportó dos secciones de la Unidad Militar de Emergencias con doce autobombas, dos nodrizas, un dron terrestre, otro aéreo y dos bulldozer.
Durante la noche, el Infoar desplegó siete brigadas terrestres, otras tantas autobombas y dos bulldozer. Desde las 7:30 de la mañana se fueron incorporando los medios aéreos. Los equipos son suficientes y están bien dimensionados, pero la lucha contra un fuego de esta magnitud siempre es dura y desigual.
¿Qué papel juega el viento en la propagación del fuego?
El viento es el principal enemigo de los equipos de extinción. En las últimas horas, el fuerte cierzo arrastró las llamas en dirección a Robres y Alcubierre. El fuego se declaró en una zona de monte bajo y matorral, con afectación también a suelo agrícola, y generó grandes columnas de humo visible desde kilómetros.
Gari fue claro: están tensos porque las condiciones meteorológicas no acompañan. Las altas temperaturas sumadas al viento crean un cóctel peligroso que puede reavivar cualquier zona que parezca controlada. Es la normalidad de un gran incendio forestal, donde el perímetro es enorme y el segundo día siempre aparecen reproducciones en distintos puntos.
¿Qué carreteras están afectadas?
La carretera A-1211 entre Robres y Alcubierre fue cortada a las 00:26 por el avance de las llamas, pero ya fue habilitada nuevamente. El martes también se cortó la A-129, que une Zaragoza con Sariñena, desde Leciñena hasta Alcubierre, entre los puntos kilométricos 25 y 39.
¿Por qué este incendio nos debería importar?
2.200 hectáreas quemadas no son solo un número. Son ecosistemas destruidos, suelo agrícola arrasado, años de naturaleza recuperada que se van en humo. Este fuego llega apenas unos días después del registrado en Tamarite de Litera, en Huesca. No son casualidades ni tragedias aisladas. Son síntomas de una crisis climática que golpea cada vez más fuerte y que los pueblos terminan pagando con su territorio.
Mientras tanto, los servicios públicos de emergencia, esos mismos que algunos quieren recortar, son los que están ahí, poniendo el cuerpo. La Unidad Militar de Emergencias, los brigadistas, los voluntarios, todos contra un fuego que no perdona. Porque cuando la naturaleza arde, solo la organización colectiva y los recursos públicos pueden hacer frente a la catástrofe.