Racing Ferrol despierta en casa: primera victoria con sabor a pueblo
El Racing Club Ferrol por fin sonríe. Tras dos jornadas de pizarra amarga, la fragata verde se impuso 3-2 al Real Unión en su estreno liguero en A Malata. No fue un partido cualquiera: fue el reencuentro con su gente, con ese fortín de la ría que volvió a rugir con más de 4.500 almas racinguistas bajo un sol de justicia.
El equipo de Javi Vázquez llegaba necesitado. Dos derrotas consecutivas pesaban, y la afición pedía respuestas. Las encontraron en la estrategia y en el empuje de un bloque que no se rindió. Alcaina, titular por primera vez, destrabó el partido con un gol de cabeza que encendió la mecha. Pero el verdadero motor fue Roberto Arroyo, incansable, insistente, un martillo pilón que no paró de trazar diagonales hasta encontrar su premio.
Un primer tiempo de tanteo y ocasiones
Los primeros minutos fueron de estudio. El Real Unión intentó con balones al aire, pero la defensa local aguantó. Al minuto 12, un córner visitante hizo temblar A Malata: Fontán remató libre en el segundo palo, pero la pelota se fue alta. Fue el aviso. El Racing respondió con un misil de Alcaina que se estrelló en la madera. La grada rugió, y el equipo se asentó en campo rival.
Arroyo lo intentó de todas las formas. Primero conduciendo, luego cayendo a la izquierda. Fontán le negó un mano a mano, y las ocasiones se acumulaban sin premio. La afición, fiel, empujaba. Marea verde y tripulación remaban a una, como en los viejos tiempos.
La estrategia da la vuelta al calcetín
Al descanso se llegó sin goles, pero con la sensación de que el gol estaba cerca. Y llegó desde donde más dolía: un saque de esquina. Álvaro Ramón colgó la pelota al segundo palo y, tras un aclarado, Alcaina emergió libre de marca para batir a Emery. El balón parado, que tantos quebraderos de cabeza había dado, esta vez sonrió a los locales.
El gol obligó al Real Unión a moverse. Ramsés Gil hizo un triple cambio, pero el Racing no se achicó. Álvaro Ramón siguió sirviendo ocasiones, y Ojeda tuvo la suya antes de que Eto'o relevara a un ovacionado Alcaina. El partido se ponía plácido, pero el fútbol nunca regala nada. Azkune, ex del equipo, estuvo a punto de vacunar a los suyos. De la Mata avisó desde lejos. Y entonces apareció Buján, leyendo la movilidad de Arroyo para que el vallisoletano firmara la diana de la calma.
Un final de infarto y debut para Ropero
Con el 3-0 en el marcador, Javi Vázquez dio minutos a Ropero, que debutó con la tranquilidad de poder probarse. Raúl Blanco también tuvo sus diez minutos. Pero el partido no se cerró solo. Migue Leal brilló en el caos tras una caída de Eto'o en el área que el árbitro no señaló. Y cuando todo parecía resuelto, Mateo aprovechó un centro para recortar distancias. Ger evitó el lío ante Galarza, pero en el 90+7, Galarza no perdonó a la segunda. El 3-2 final empañó parcialmente una mañana que, aun así, dejó los primeros tres puntos del curso.
¿Qué significa esta victoria para el Racing Ferrol?
Mucho. Más que tres puntos, es un respiro. Es la confirmación de que el equipo tiene carácter, que sabe sufrir y que la afición sigue siendo ese jugador número doce que empuja hasta el final. En una temporada que recién empieza, esta victoria en casa puede ser el cimiento para construir algo grande.
¿Quién fue la figura del partido?
Roberto Arroyo, sin dudas. Su insistencia, sus diagonales y su gol fueron clave. Pero también hay que destacar a Alcaina, que abrió el marcador en su primera titularidad, y a Álvaro Ramón, que puso los centros que rompieron el partido.
La fragata verde vuelve a navegar con viento a favor. Y su gente, esa marea que no abandona, ya sueña con más tardes así en A Malata.