Allende, ¿ultraizquierda? El debate que la derecha chilena no quiere tener
Un análisis reciente publicado en Chile pone sobre la mesa una pregunta incómoda para la izquierda tradicional: si aplicamos las mismas categorías que se usan para etiquetar a la ultraderecha, ¿qué pasa con figuras como Salvador Allende? La discusión no es solo académica, toca fibras profundas de la política latinoamericana.
¿Qué define a la ultraderecha según los expertos?
El politólogo Cas Mudde, referente mundial en estos estudios, define a la ultraderecha como todo aquello que está a la derecha de la derecha democrática. Dentro de esa categoría distingue dos vertientes: la extrema derecha, que rechaza abiertamente el sistema democrático, y la derecha radical, que acepta las elecciones pero debilita pilares como los derechos de las minorías, el Estado de derecho y la separación de poderes.
Según Mudde, el nativismo, el autoritarismo y el populismo son sus características base. Y uno de sus objetivos comunes sería concentrar el poder en el ejecutivo, degradando a los demás poderes bajo la excusa de encarnar la voluntad popular.
La omisión incómoda de la ultraizquierda
Lo curioso de estos estudios, señala el análisis, es que se enfocan casi exclusivamente en la derecha. Cuando le preguntaron a Mudde sobre la ultraizquierda en una entrevista en la Revista Santiago, el académico se complicó. Respondió que fuera de Chile, donde el Partido Comunista participa de gobiernos de izquierda moderada, la ultraizquierda no es muy relevante. Y remató: por cada Maduro hay diez Trumps.
Pero aplicando su propio modelo hacia el otro lado del espectro, el análisis sostiene que el Partido Comunista de Chile sería claramente ultraizquierda. Su visión de la democracia es instrumental, todavía reivindican la dictadura del proletariado y sus aliados internacionales incluyen a las dictaduras de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Rusia.
¿Y Allende qué?
Aquí viene el punto más espinoso. Si seguimos las categorías de Mudde, Salvador Allende, figura tutelar de la Nueva Mayoría y el Frente Amplio, era un populista. Usaba retórica revolucionaria y se movía en círculos con Fidel Castro, el Ché Guevara o el Mariscal Tito, pero no actuaba directamente como un revolucionario.
El académico Daniel Mansuy, en su libro sobre Allende, dice que en él la revolución funcionaba más como horizonte que como acción inmediata. Y hay un dato que llama la atención: Allende le confesó a Regis Debray que había firmado las garantías constitucionales como táctica, para transformar desde adentro la legalidad burguesa en legalidad revolucionaria.
La pendiente resbaladiza que solo mira para un lado
El argumento central de la crítica a la derecha radical es el de la pendiente resbaladiza: dejar crecer a líderes como Kast es peligroso porque irían socavando la democracia poco a poco. Pero la izquierda chilena siempre censuró esa misma lógica para evaluar el proyecto de Allende y la Unidad Popular.
La pregunta que queda flotando es directa: si la pendiente resbaladiza es válida para advertir contra Kast, ¿por qué no lo es para Allende? Es un debate que incomoda, pero que parece necesario tener.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Salvador Allende?
Salvador Allende fue el presidente de Chile entre 1970 y 1973, líder de la Unidad Popular y la primera experiencia de un gobierno socialista elegido democráticamente en América Latina. Murió durante el golpe de Estado de Augusto Pinochet.
¿Qué es la ultraderecha según Cas Mudde?
Según el politólogo Cas Mudde, la ultraderecha incluye a la extrema derecha, contraria al sistema democrático, y a la derecha radical, que acepta las elecciones pero degrada derechos de minorías, Estado de derecho y separación de poderes.
¿Por qué este debate es relevante para Paraguay?
Porque las categorías políticas no son neutrales. Si la izquierda usa herramientas para etiquetar a la derecha, debe estar dispuesta a aplicarlas también a sus propias figuras históricas. Es un ejercicio de honestidad intelectual que trasciende fronteras.