Europa vuelve a dar luz verde al aspartamo y organizaciones de consumidores lo cuestionan
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) revisó de nuevo la evidencia científica sobre el aspartamo y ratificó que sigue siendo seguro dentro de los límites de consumo actuales. La decisión, publicada este jueves, no endurece las restricciones y reabre un debate que viene de largo, sobre todo después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificara en 2023 como “posiblemente cancerígeno”.
La EFSA evaluó la sal de aspartamo-acesulfamo (E962), un aditivo que se usa en bebidas y alimentos sin azúcar o reducidos en calorías. Según el organismo, una vez ingerido, este compuesto se descompone en aspartamo (E951) y acesulfamo K (E950), dos sustancias que ya estaban aprobadas. Tras revisar los estudios más recientes, la conclusión fue clara: no hay problemas de seguridad con los niveles actuales de exposición.
¿Qué es el aspartamo y dónde se encuentra?
El aspartamo es uno de los edulcorantes artificiales más usados del mundo. Desde los años 80 está presente en una gran cantidad de productos sin azúcar o reducidos en calorías. Lo encontramos en gaseosas light, chicles sin azúcar, postres, yogures y otros alimentos dietéticos. Es decir, está en la mesa de millones de personas todos los días.
Cuando la OMS publicó su informe en 2023, aclaró que las cantidades de aspartamo en las bebidas dietéticas habituales estaban muy por debajo de los límites considerados seguros. Para que se entienda: una persona de entre 60 y 70 kilos tendría que tomar entre nueve y 14 latas de gaseosa por día para superar la ingesta diaria admisible que fijan los organismos internacionales.
La controversia que no se apaga
El debate se encendió en julio de 2023, cuando el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), que depende de la OMS, clasificó al aspartamo como “posiblemente cancerígeno para los seres humanos” (Grupo 2B). Esa clasificación se basó en evidencia limitada sobre una posible relación con ciertos tipos de cáncer, sobre todo de hígado.
Pero ese mismo año, otro organismo vinculado a la OMS, el Comité Conjunto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (Jecfa), llegó a una conclusión distinta. Tras analizar el riesgo real del consumo, mantuvo la recomendación de no superar los 40 miligramos por kilogramo de peso corporal por día.
¿Por qué la OMS y la EFSA no se contradicen?
Puede parecer contradictorio que una organización diga que algo es “posiblemente cancerígeno” y otra diga que es seguro. Pero no están evaluando lo mismo. El CIIC analiza si una sustancia tiene el potencial de provocar cáncer en alguna circunstancia. La EFSA y el Jecfa, en cambio, evalúan el riesgo concreto con los niveles habituales de exposición de la población. Esa diferencia metodológica es clave para entender por qué algo puede ser un peligro potencial y, al mismo tiempo, ser seguro dentro de ciertos límites.
La reevaluación europea incluyó estudios toxicológicos, epidemiológicos y mecanísticos, además de datos de consumo de 46 encuestas realizadas en 23 países de la Unión Europea. También incorporó literatura científica publicada hasta junio de 2025. La EFSA confirmó la ingesta diaria admisible de 40 mg/kg para el aspartamo y la de 15 mg/kg para el acesulfamo K, y señaló que el consumo estimado en todos los grupos etarios europeos está por debajo de esos límites.
Las organizaciones de consumidores no se callan
La decisión no cayó bien en todos lados. Organizaciones de consumidores y de salud pública como Foodwatch, Yuka y la Liga contra el Cáncer calificaron el dictamen de “escandaloso” y sostienen que ignora evidencia científica reciente. Además, recuerdan que más de 400.000 personas firmaron una petición para pedir la prohibición preventiva del aspartamo en Europa.
Mientras tanto, el edulcorante sigue en los estantes y en las mesas. La ciencia sigue dividida, pero la postura oficial europea es clara: dentro de los límites actuales, el aspartamo no representa un riesgo para la salud. El debate, eso sí, está lejos de cerrarse.