Vuelta a clases con camisetas verdes y protestas: la escuela pública sigue en pie de lucha
El curso escolar 2026-2027 arrancó este miércoles con una imagen que ya se volvió costumbre: camisetas verdes, pancartas y mucha reivindicación en las puertas de los colegios públicos. La llama que encendió el conflicto el año pasado no se apagó, y el primer día de clases sirvió para dejar claro que la pelea por una educación pública de calidad sigue más viva que nunca.
Los docentes y las familias más movilizadas recibieron a los estudiantes con las ya famosas camisetas verdes con el lema “Estimem l'escola pública”, el mismo símbolo que marcó la huelga indefinida del curso anterior. También se vieron chalecos amarillos y carteles nuevos en los centros, anunciando que la movilización no para. La idea era simple: visibilizar que el conflicto sigue latente y calentar el ambiente para la gran manifestación prevista para este sábado en las tres capitales de provincia.
¿Qué reclama la comunidad educativa?
Las demandas son las mismas que vienen arrastrándose desde la huelga educativa: más inversión en la escuela pública, reducción de las ratios, mejoras salariales y condiciones laborales dignas para el profesorado, recursos suficientes para atender al alumnado y la derogación de la mal llamada ley de libertad educativa, que según los críticos ataca directamente la educación en valenciano.
Eli García, presidenta de Fampa Valencia, la federación de Ampas más grande de la Comunitat, fue contundente:
“No pedimos privilegios, exigimos que se garantice un derecho fundamental”.Y llamó a las familias a sumarse a las protestas:
“Deben ser masivas y hay que animar y facilitar la participación de docentes, familias, alumnado y todas las personas comprometidas con una educación pública de calidad”.
García también destacó que cada día que una obra se retrasa, cada proyecto que sigue paralizado y cada centro que mantiene barracones o instalaciones deterioradas significa una pérdida de oportunidades para los chicos y chicas.
Un arranque con polémica: sin permiso para la rueda de prensa
El inicio de curso también tuvo su momento de tensión. La Plataforma en Defensa de la Enseñanza Pública, que agrupa a las asociaciones más críticas con la política educativa del Consell, tuvo que celebrar su rueda de prensa de inicio de curso en la puerta de la sede de Educación, porque la administración no les autorizó a usar la zona ajardinada del recinto. Al llegar, se encontraron con la valla cerrada. La respuesta oficial fue escueta: “En la situación actual no se considera conveniente autorizar su solicitud”.
Los sindicatos avisan: esto recién empieza
Marc Candela, portavoz del STEPV, recordó que la huelga quedó suspendida “pero con el compromiso de continuar con la movilización”. Y eso se va a notar. Para las próximas semanas están previstas concentraciones docentes a las puertas de los centros, coincidiendo con la entrada de los niños o durante los recreos. Son los llamados “jueves reivindicativos”, protestas silenciosas que se acompañan de cartelería y en las que también participan las familias. La idea es que tengan continuidad todas las semanas.
Además, para el viernes se programó una marcha ciclista reivindicativa. Y en el plano negociador, Candela fue claro: faltan “más avances”. Cuestionó incluso la promesa de la conselleria de sumar 5.000 docentes más, porque según él, “2.800 ya estaban previstos para atender al alumnado sobrevenido, por lo que no son recursos adicionales”.
El tema del valenciano también sigue siendo un punto de conflicto. Candela denunció que el gobierno “se ha dedicado a tirar gasolina al conflicto con los cambios de la ley de acompañamiento”, en referencia a la nueva función que se le atribuye a la inspección para perseguir “el adoctrinamiento en las aulas” y garantizar la “neutralidad”. Algo que todas las organizaciones de la plataforma rechazan, porque consideran que solo va a fomentar la autocensura y generar desconfianza hacia el profesorado.
¿Qué dicen los otros sindicatos?
Kilian Cuerda, de UGT PV, sostuvo que la huelga se suspendió “para abrir una vía de diálogo que la conselleria ha desaprovechado”. Las negociaciones de verano no sirvieron para acercar posturas. En la misma línea, Óscar Ortiz, de CC. OO. PV, fue directo: “Fueron negociaciones de detalles que no cambian nada, y el profesorado ya dijo que no era suficiente, por lo que las movilizaciones continúan”.
¿Qué podemos esperar de este curso?
Todo indica que la conflictividad va a ser una constante durante todo el año lectivo. Y no es para menos: la comunidad educativa siente que está defendiendo un derecho fundamental, no pidiendo privilegios. La fuerza de la movilización, como bien dijo Eli García, “dependerá de nuestra capacidad para organizarnos y hacer llegar las reivindicaciones a todos los centros”.
El sábado será la primera gran prueba de fuego. Las calles de las tres capitales de provincia volverán a llenarse de verde, de voces y de demandas. La escuela pública está en pie de lucha, y este curso promete ser histórico.