¿Puede un hongo alucinógeno proteger a los pacientes de quimioterapia?
Un estudio publicado en la prestigiosa revista Science abre una puerta de esperanza para millones de personas que enfrentan el cáncer. La psilocibina, el componente activo de los hongos alucinógenos, podría prevenir uno de los efectos secundarios más temidos de la quimioterapia: el daño a los nervios.
La neuropatía periférica afecta a aproximadamente tres cuartas partes de los pacientes que reciben quimioterapia. Se manifiesta como entumecimiento, hormigueo y, en un tercio de los casos, dolor persistente. Pero no solo afecta la calidad de vida: también puede obligar a los médicos a reducir o suspender el tratamiento, lo que impacta directamente en las posibilidades de supervivencia.
¿Cómo actúa la psilocibina contra el daño nervioso?
Los investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas descubrieron casi por casualidad que esta sustancia protege los nervios sensoriales. La quimioterapia destruye las vías microscópicas que transportan energía a las extremidades, causando la muerte de las terminaciones nerviosas. La psilocibina estimula el transporte de mitocondrias, las centrales energéticas de las células, preservando así los nervios.
En experimentos con roedores, dos dosis antes del tratamiento fueron suficientes para prevenir la hipersensibilidad dolorosa durante hasta seis ciclos de quimioterapia, sin alterar el sistema inmunitario ni la acción antitumoral.
¿Los efectos alucinógenos son necesarios?
La gran noticia es que no. Una versión no alucinógena de la molécula mostró el mismo efecto protector en el laboratorio. Esto abre la puerta a tratamientos sin los efectos psicodélicos, lo que facilitaría su aceptación en los protocolos médicos.
Kristy Townsend, profesora de neurobiología de la Universidad Estatal de Ohio, calificó el descubrimiento como muy prometedor, aunque advirtió que se necesitan más estudios en humanos para garantizar su eficacia y seguridad.
¿Cuándo estará disponible este tratamiento?
El MD Anderson iniciará un ensayo clínico con pacientes con cáncer este otoño boreal, con resultados esperados hacia 2031. Los investigadores confían en que el levantamiento de restricciones sobre sustancias psicodélicas, anunciado por el gobierno de Estados Unidos, acelere el proceso.
Advertencia: no automedicarse
Los autores del estudio son enfáticos: la psilocibina no es un juego. El psiquiatra Gregory Jones advirtió que esta sustancia tiene un efecto amplificador y que su uso sin supervisión podría empeorar la condición de un paciente ya debilitado emocionalmente por el cáncer.
Mientras la ciencia avanza, la recomendación es clara: esperar los resultados de los ensayos clínicos y no caer en la tentación de la automedicación. La esperanza está en la investigación seria, no en soluciones mágicas.