La vuelta al cole en Paraguay: un lujo que pocas familias pueden pagar
Mientras las familias paraguayas se preparan para el inicio de clases, un informe europeo revela una realidad que también nos toca de cerca: estudiar cada vez es más caro. En España, la vuelta al colegio ya supone un desembolso promedio de 505 euros por hijo antes de pisar el aula, y más de mil en la escuela pública durante todo el curso. Acá, con salarios que no alcanzan, la historia se repite con otros números pero la misma angustia.
¿Cuánto cuesta realmente la educación?
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) encuestó a 773 padres y madres con 1.096 hijos de entre 3 y 18 años. El resultado: el gasto escolar sube un 3,9% de media, con aumentos del 6% en los centros públicos y privados. El portavoz de la OCU, Enrique García, lo dice claro: será “la vuelta al cole más cara”, y el culpable es la inflación que golpea todos los productos y servicios.
Pero no hace falta cruzar el charco para entender el problema. En Paraguay, los útiles, uniformes y cuotas escolares consumen buena parte del ingreso familiar. Las cooperadoras escolares piden colaboración, los libros suben y el transporte también. Las familias de barrios populares sienten el peso cada febrero, cuando hay que estirar el aguinaldo para cubrir todo.
La brecha que separa a ricos y pobres en las aulas
El informe europeo muestra diferencias enormes entre centros: las familias con hijos en la enseñanza pública gastan una media de 1.294 euros al año, mientras que las de la privada desembolsan 8.761 euros. Esa brecha también existe acá, entre la escuela pública del barrio y el colegio privado del centro. La calidad educativa no debería depender del bolsillo de los padres, pero la realidad insiste en lo contrario.
En Madrid, el gasto anual por hijo alcanza los 3.512 euros, sobre todo por el peso de la educación privada. En Paraguay, la educación pública sigue siendo el refugio de la mayoría, pero con recursos insuficientes y docentes mal pagados. Mientras tanto, los colegios privados se llevan a quienes pueden pagar, profundizando la segregación.
¿Qué pesa más en el presupuesto escolar?
El uniforme encabeza la lista con una media de 224 euros, y la OCU denuncia que algunos colegios obligan a comprarlo en establecimientos determinados, limitando la búsqueda de precios más baratos. Acá, las tiendas de barrio compiten con los grandes locales, pero el uniforme reglamentario suele venderse en un solo lugar, sin opción de regatear.
Los libros suman unos 161 euros anuales en los centros públicos y 302 en los privados. En Paraguay, los libros de texto son un lujo para muchas familias, y las fotocopias se vuelven la alternativa más común. El material escolar cuesta 89 euros de media, pero si se necesita tableta u ordenador, la cifra trepa a 236 euros más.
Comedor, extraescolares y excursiones: gastos que no se ven venir
El comedor escolar es otra carga: 97 euros al mes en centros públicos, 133 en concertados y 156 en privados. Las actividades extraescolares suman otros 70, 86 y 113 euros mensuales respectivamente. Y las excursiones, que crecen sin hacer ruido, promedian 176 euros por alumno. García explica que no es que haya más salidas, sino que todo es más caro: “desde el autobús hasta las entradas y las actividades”.
En Paraguay, las excursiones también pesan. Los paseos al museo o al zoológico requieren plata para el boleto, la merienda y a veces hasta la entrada. Las familias hacen malabares para que los chicos no se queden afuera, pero muchas veces no alcanza.
Consejos para ahorrar en la vuelta a clases
La OCU recomienda hacer inventario de lo que quedó del curso anterior, preparar lista y presupuesto, y desconfiar de las ofertas que obligan a comprar de más. También sugiere ir de compras sin niños pequeños, porque el estuche del superhéroe de moda siempre sale más caro que otro. Buen consejo para las familias paraguayas que quieren estirar cada guaraní.
La educación es un derecho, no un privilegio. Mientras los gobiernos no garanticen recursos suficientes para la escuela pública, las familias seguirán cargando con un peso que no les corresponde. La vuelta a clases no debería ser sinónimo de deudas y sacrificios, sino de oportunidades para todos.