Electricistas en alerta: gastamos fortunas en sillones pero no en la seguridad de nuestra casa
¿Cuántas veces hemos visto una casa reformada de punta a punta, con pisos nuevos, cocina moderna y muebles de revista, pero con una instalación eléctrica que tiene más años que el abuelo? Es una realidad que denuncian los electricistas, y que pone en riesgo nuestra seguridad y la de nuestras familias.
Rodri, de SomosCables, y su padre Víctor, un electricista con más de 50 años de oficio, lo tienen clarísimo: la gente se gasta 4.000 euros en un sofá sin pestañear, pero le duele invertir esa misma plata en algo que no se ve, como es la instalación eléctrica de su hogar. Y ese es justamente el error más común en las reformas.
La parte más importante de un edificio: lo que no se ve
Los tres profesionales, que conversaron en un video de Schneider Electric España junto a Ricardo Abellán, coinciden en que lo más importante de cualquier construcción son sus instalaciones. No solo las eléctricas, sino también las de fontanería y gas, especialmente en locales comerciales.
El problema es que detrás de las paredes pueden quedar cables antiguos y elementos deteriorados que, con el tiempo, provocan averías y problemas constantes de derivaciones. Y mientras tanto, seguimos invirtiendo en estética y no en seguridad.
Grifos de oro e interruptores de 50 céntimos: la anécdota que hiela la sangre
Víctor recuerda una historia que parece sacada de una película: una vivienda con grifos de oro y baños de mármol negro, pero con una parte eléctrica de la época de los halógenos. El arquitecto, amigo suyo, quiso poner interruptores de 50 céntimos. Víctor se negó: “Yo no lo hago porque va a salir ardiendo”, dijo, y se marchó. A los tres días de mudarse los dueños, la casa se incendió.
Esta historia nos recuerda que la seguridad no es un lujo, es una necesidad. Y que ahorrar en lo invisible puede costarnos carísimo.
¿Quién puede tocar un cuadro eléctrico?
Rodri plantea un debate importante: el sector debería regularizarse más. Propone que los profesionales tengan una acreditación personal reconocible, como el antiguo carné de instalador. Así, cualquier propietario podría exigir: “Enséñame tu carné antes de tocar mi cuadro eléctrico”.
Y es que un instalador autorizado, con sus equipos en regla y su actividad dada de alta, siempre va a ser más caro que alguien que no cumple los requisitos. Pero esa diferencia de precio es la que garantiza nuestra seguridad. ¿Vale la pena arriesgarse por ahorrar unos guaraníes?
Preguntas frecuentes sobre instalaciones eléctricas seguras
¿Cada cuánto tiempo hay que revisar la instalación eléctrica de una casa?
Los especialistas recomiendan una revisión periódica, especialmente en viviendas con más de 20 años de antigüedad o cuando se realizan reformas importantes. Es clave verificar el estado de los cables y el cuadro eléctrico.
¿Qué riesgos tiene una instalación eléctrica vieja?
Los cables deteriorados pueden provocar cortocircuitos, incendios y averías constantes. También aumentan el riesgo de electrocución, especialmente en hogares con niños o personas mayores.
¿Cómo saber si un electricista está habilitado?
Se debe exigir la acreditación profesional correspondiente. Un instalador autorizado debe poder mostrar su carné y trabajar con equipos en regla. Desconfíe de quienes ofrecen precios sospechosamente bajos.
Una llamada a la conciencia
Desde Hoy en Asunción queremos hacer un llamado a la reflexión. La seguridad de nuestras familias no es un gasto, es una inversión. Antes de gastar millones en remodelar la casa, pensemos dos veces si la instalación eléctrica está a la altura. Porque un incendio no avisa, y las consecuencias pueden ser irreparables.
Como dice Rodri, la electricidad no se ve, pero está detrás de todo lo que ocurre en nuestro hogar. Cuidémosla como se merece.