Este sábado amaneció con el barrio de Vallecas hecho un hervidero. Después de 140 días de espera, el Rayo Vallecano vuelve a jugar en su estadio, pero la fiesta se tiñó de bronca: el palco presidencial apareció destrozado, con butacas rajadas y pintura amarilla y roja por todos lados. Un grupo de encapuchados entró de madrugada y dejó su marca, justo en el día en que el equipo de la franja recibe al Cagliari italiano por el Trofeo de Vallecas.
¿Qué pasó en el estadio de Vallecas?
Según pudo confirmar la Cadena SER, los vándalos actuaron durante la noche y las cámaras de seguridad ya están en manos de la Policía. Las pintadas pidiendo la renuncia del presidente Raúl Martín Presa también aparecieron en los alrededores. El club, lejos de callarse, salió con los tapones de punta y apuntó directo a la Comunidad de Madrid.
El Rayo carga contra la Comunidad de Madrid
En un comunicado durísimo, el club denunció que estos actos son “la consecuencia evidente del odio sembrado” y cargó contra el consejero de Deportes, Mariano de Paco. “Es un acto más de la campaña de acoso, extorsión e intimidación que están sufriendo nuestro presidente y su familia desde el pasado 28 de julio”, sostienen.
El equipo incluso vinculó estos destrozos con las reivindicaciones que se viven en la Puerta del Sol y recordó que la estatua del oso y el madroño también fue vandalizada esta semana. Para el rayismo, esto no es casualidad: es el resultado de un clima de hostilidad que viene de arriba.
El partido se juega igual
A pesar de los destrozos, el encuentro ante el Cagliari se disputará con normalidad desde las 14:00 horas. La Comunidad de Madrid ya dio el visto bueno y el Rayo retoma su lugar en el barrio, aunque con un sabor amargo que difícilmente se borre con un triunfo.
¿Por qué el Rayo estuvo 140 días sin jugar en casa?
El conflicto arrancó cuando la Comunidad de Madrid retiró la concesión del estadio alegando reformas necesarias. Desde entonces, el club y sus hinchas denuncian una persecución política contra la directiva, en un caso que ya se convirtió en símbolo de la pelea entre el fútbol popular y el poder institucional.
¿Qué significa este ataque para el fútbol popular?
El Rayo Vallecano es mucho más que un club: es un emblema de la lucha vecinal y del fútbol de barrio. Este ataque no solo daña infraestructura, también golpea a una comunidad entera que se siente acorralada por las élites. Y como siempre, el pueblo aguanta, pero no olvida.