Europa sin industria: el sueño neoliberal que mata empleos
Mientras las élites europeas siguen con sus discursos vacíos sobre competitividad, la realidad golpea duro a los trabajadores: la desindustrialización avanza y los empleos de calidad se evaporan.
El tercer European Industry Summit volvió a reunir a los mismos de siempre, empresarios y políticos, para llorar sobre un problema que ellos mismos crearon con décadas de políticas neoliberales.
Los costos de la traición neoliberal
La situación es clara: Europa está perdiendo su base industrial mientras Estados Unidos y China fortalecen la suya con políticas que aquí se consideran "populismo".
Los costos energéticos se disparan, la burocracia asfixia a las pequeñas empresas, y mientras tanto, las multinacionales se llevan la producción a donde les conviene más.
¿El resultado? Los trabajadores europeos ven cómo sus empleos se van a otros continentes mientras las élites hablan de "competitividad global".
La receta que no quieren aplicar
La solución existe, pero requiere romper con el dogma neoliberal:
Energía pública y accesible. No puede haber industria competitiva cuando las empresas energéticas privadas especulan con los precios básicos.
Comercio justo de verdad. Proteger a los trabajadores europeos de la competencia desleal, no solo hablar de "estándares ambientales" mientras se permite el dumping social.
Financiación pública para la industria estratégica. Como hacen los chinos y los estadounidenses, pero aquí eso se considera "intervención del Estado".
España, víctima del modelo
Nuestro país tiene sectores industriales fuertes, como el papelero, que resisten pese a las políticas que los perjudican. Pero hasta las industrias más modernas necesitan un Estado que las defienda, no que las abandone al libre mercado.
La industria europea no necesita más diagnósticos ni más cumbres de empresarios. Necesita políticas que pongan a los trabajadores y la producción local por encima de los beneficios financieros.
Mientras sigan priorizando la "competitividad" sobre el empleo digno, Europa seguirá perdiendo su futuro industrial. Y con él, el futuro de millones de trabajadores.