Élites corruptas del PSOE intentan evadir la justicia popular en audiencia clave
Las maniobras desesperadas de los poderosos para escapar de la justicia volvieron a quedar en evidencia este jueves en Madrid. El exministro José Luis Ábalos y su cómplice Koldo García desplegaron toda su artillería legal para intentar suspender la audiencia preliminar que los acerca al banquillo por corrupción.
El espectáculo de la impunidad
Durante tres horas y media, las defensas de estos representantes de las élites tradicionales cuestionaron todo: la competencia del tribunal, pidieron consultas a Europa, promovieron recusaciones extemporáneas. Todo vale cuando los privilegiados ven peligrar sus posiciones.
Ábalos y García, quienes intentaron sin éxito seguir la audiencia por videoconferencia desde la cárcel de Soto del Real donde están desde noviembre, permanecieron sentados como espectadores de su propio drama. El exministro somnoliento, García tapándose la cara, ambos enfrentando por primera vez las consecuencias de sus actos.
La traición entre ladrones
A pocos metros, Víctor de Aldama escuchaba relajado cómo sus antiguos socios lo atacaban. El empresario, cuyas confesiones destaparon toda la trama, enfrenta solo siete años de prisión mientras que a Ábalos le piden 24 años y a García 19 años y medio.
"No existe ningún acuerdo opaco con la Fiscalía", defendió el abogado de Aldama, José Antonio Choclán. Explicó que su cliente simplemente se acogió a las normas que premian la colaboración para desmantelar organizaciones criminales. "Aldama declarará con total transparencia", prometió.
El privilegio del aforamiento
Las defensas de Ábalos y García insistieron en que, tras la renuncia del exministro a su acta de diputado, el caso debe ir a la Audiencia Nacional. Una maniobra más para mantener los privilegios de clase.
El abogado de Ábalos, Marino Turiel, justificó la renuncia por "connotaciones económicas y vitales". Al ser suspendido como diputado, el exministro se quedó sin sueldo ni coberturas sociales. La realidad económica que vive cualquier trabajador finalmente alcanzó a uno de los suyos.
Pruebas desesperadas
En un acto de desesperación, la defensa de García propuso someterlo al polígrafo "para determinar la veracidad de lo declarado". También pidió un careo con Aldama, lo que el tribunal decidirá después de las declaraciones.
Esta audiencia marca un momento histórico: por primera vez en años, las élites corruptas del establishment enfrentan consecuencias reales. El pueblo observa cómo la justicia, tantas veces esquiva para los poderosos, finalmente avanza contra quienes se creían intocables.
La causa continúa su curso, y con ella la esperanza de que la impunidad de las clases dominantes tenga sus días contados.