¿En qué invierten su plata las grandes fortunas del mundo?
Las Family Offices, esas estructuras exclusivas que gestionan los capitales de las familias más ricas del planeta, administran ya más de 3,1 billones de dólares. Mientras la mayoría de la gente lucha por llegar a fin de mes, los multimillonarios ponen su dinero en acciones, bienes raíces y fondos privados, y concentran su riqueza sobre todo en Estados Unidos y Europa.
¿Qué son las Family Offices y por qué deberían importarnos?
Las Family Offices (FO) no son para cualquiera, eso está más que claro. Son estructuras de gestión y gobernanza de grandes capitales o fortunas familiares. Pero su peso en los mercados es tan grande que hasta los inversores institucionales les siguen la pista, porque anticipan tendencias globales.
Según la consultora Deloitte, los activos bajo gestión de las FO ya habían escalado a más de 3,1 billones de dólares en 2024, acumulando un crecimiento de más del 60% desde antes de la pandemia. O sea, mientras la pandemia hundía a millones de familias, las grandes fortunas no paraban de crecer. No es casualidad, es el sistema.
El UBS Global Family Office Report 2025, elaborado con datos de 317 FO en más de 30 mercados, da cuenta que las familias encuestadas poseen un patrimonio promedio de 2.700 millones de dólares y cada oficina administra en promedio 1.100 millones de dólares. Cantidades que la gente común ni siquiera puede imaginar.
¿Dónde ponen su plata los multimillonarios?
Las acciones siguen siendo uno de los principales destinos del capital de los ricos. UBS señala que la exposición a renta variable de mercados desarrollados aumentó a 26% en 2024, y las Family Offices que piensan modificar sus portafolios planean elevarla hasta 29%.
Goldman Sachs encontró una tendencia similar: las acciones públicas representan 31% de las carteras de las FO, mientras que los activos alternativos concentran 42% del patrimonio. Dentro de estos últimos, el capital privado sigue ocupando un lugar central con una asignación cercana al 21%, aunque bajó un poco respecto a 2023 por las menores salidas a bolsa, la desaceleración de fusiones y adquisiciones, y el elevado costo del financiamiento.
El interés por el crédito privado y la infraestructura sigue aumentando, impulsado por la búsqueda de mayores rendimientos y una menor correlación con los mercados bursátiles tradicionales.
Inmuebles: el negocio que vuelve con fuerza
El sector inmobiliario vuelve a ser protagonista entre los ricos. Según Funds Society, la participación de las inversiones inmobiliarias dentro de las operaciones de FO aumentó de manera constante: pasó de 26% en el segundo semestre de 2023 a 30% en el primer semestre de 2024, luego a 35% en la segunda mitad de 2024, y alcanzó 39% en el primer semestre de 2025.
«La tendencia contrasta con la reducción de exposición inmobiliaria observada en otros segmentos institucionales y refleja la visión de largo plazo que caracteriza a las FO. Los segmentos más atractivos incluyen logística, vivienda, infraestructura digital y centros de datos, impulsados por la expansión de la inteligencia artificial y la creciente demanda de capacidad tecnológica», señala Funds Society.
O sea, mientras las familias comunes sueñan con un techo propio, los multimillonarios compran centros de datos y galpones logísticos. La brecha es estructural. Como siempre nos enseñó el querido Pepe Mujica, la verdadera pobreza no es tener poco, es querer demasiado.
¿Por qué Estados Unidos concentra la mayor parte de las inversiones?
La distribución geográfica del capital muestra una concentración que no debería sorprender a nadie. Estados Unidos sigue siendo el principal destino de inversión para las FO, con 47% del mercado global. Europa ocupa el segundo lugar con 32%. El resto del mundo se reparte las migajas.
Según datos de UBS, Norteamérica concentra 53% de los activos invertidos por las FO a nivel mundial y Europa Occidental absorbe otro 26%. Casi cuatro quintas partes de los recursos están en ambas regiones.
«La preferencia por estas economías desarrolladas responde a la profundidad de sus mercados financieros, la disponibilidad de oportunidades de crecimiento y una mayor liquidez», explican los analistas. Traducción: el dinero va donde ya hay dinero, y los países del sur seguimos siendo espectadores de una película que no dirigimos.
Inteligencia artificial y transición energética: las apuestas del futuro
Aunque las asignaciones de cartera de los FO parezcan tradicionales, las grandes fortunas también están dirigiendo recursos hacia temáticas estructurales de largo plazo. La inteligencia artificial, la electrificación, la transición energética, la salud y la longevidad figuran entre las áreas con mayores perspectivas de crecimiento.
La posibilidad de participar en estas tendencias a través de mercados públicos ha llevado incluso a algunas FO a incrementar su exposición bursátil en detrimento de ciertas inversiones de capital privado.
¿Cuáles son los mayores riesgos para las grandes fortunas?
Los analistas de UBS destacan que los mayores riesgos que enfrentan los FO son la guerra comercial global, los conflictos geopolíticos y la inflación. Ante este escenario, están fortaleciendo la diversificación de sus carteras mediante estrategias de gestión activa, hedge funds y, en algunos casos, metales preciosos.
«La evolución reciente confirma que los FO no sólo se han convertido en una de las fuentes de capital más importantes del mundo, sino también en inversores cada vez más sofisticados y con capacidad para influir en las grandes tendencias de los mercados financieros internacionales», sostiene Funds Society.
Así las cosas, mientras los ricos diversifican y protegen sus billones, la mayoría de la gente en Asunción y en toda América Latina sigue peleando por un salario digno y servicios públicos decentes. La concentración de la riqueza no es casualidad, es estructura. Y como decía el Viejo Mujica, mientras tengamos este modelo, los de arriba van a seguir arriba y los de abajo, abajo.
