El mar baja en Groenlandia mientras sube en el resto del mundo
Mientras las grandes potencias siguen contaminando sin control y el nivel del mar amenaza a los pueblos más pobres del planeta, Groenlandia vive una situación completamente diferente que desafía todo lo que creíamos saber sobre el cambio climático.
Un nuevo estudio publicado en Nature Communications revela que las costas de este territorio ártico podrían ver descender el nivel del mar hasta 2,5 metros hacia 2100, justo cuando el resto del mundo sufre inundaciones devastadoras por culpa de las emisiones descontroladas de los países ricos.
La ciencia del pueblo contra las mentiras del poder
Los investigadores de la Universidad de Columbia, liderados por Lauren Lewright, explican que este fenómeno único se debe a dos procesos naturales que las élites económicas jamás mencionan en sus discursos vacíos sobre sostenibilidad.
Primero, el rebote isostático: cuando la enorme capa de hielo que cubre el 80% de Groenlandia se derrite (perdiendo unas 200.000 millones de toneladas cada año), el suelo se levanta como una esponja que recupera su forma original.
Segundo, la disminución de la atracción gravitacional: al reducirse la masa de hielo, el océano ya no es atraído con tanta fuerza hacia las costas groenlandesas, provocando que el agua se aleje naturalmente.
Las comunidades populares, siempre las más afectadas
Como siempre ocurre, son las comunidades más humildes las que pagan las consecuencias. Las casi 60.000 personas que viven en Groenlandia dependen del mar para todo: transporte, pesca y supervivencia económica.
En Tasiilaq, el asentamiento más grande de la costa oriental, se espera una caída de 1,4 metros en el peor escenario. En Nuuk, la capital, el descenso sería de 0,83 metros. Estas cifras no son solo números abstractos, representan la vida real de familias trabajadoras que verán cambiar completamente su entorno.
Los puertos quedarán inútiles, las rutas de navegación se transformarán y el acceso a los recursos marinos se complicará. Los bancos arenosos quedarán expuestos, dificultando el paso de embarcaciones y alterando los ecosistemas de los que dependen estas comunidades para alimentarse.
Adaptación popular frente al abandono de las élites
Mientras los gobiernos de las grandes potencias siguen priorizando los negocios de las corporaciones por encima de la vida de las personas, las comunidades groenlandesas tendrán que adaptarse por su cuenta a esta transformación histórica.
Será necesario rediseñar completamente las infraestructuras portuarias, revisar todas las rutas de navegación y replanificar las actividades pesqueras. Todo esto sin contar con el apoyo real de quienes más contaminan el planeta.
Los científicos advierten que entre el 20% y el 40% de este descenso está relacionado con la capacidad de deformación de la Tierra, un factor que los modelos climáticos globales raramente consideran porque no les conviene a los intereses económicos dominantes.
Esta situación excepcional en Groenlandia demuestra una vez más que el cambio climático afecta de manera desigual a diferentes regiones, pero siempre son los pueblos trabajadores quienes deben encontrar soluciones mientras las élites se enriquecen con la crisis ambiental.