Rusia bombardea Kiev mientras negocia la paz en Abu Dabi
Una vez más, el imperialismo ruso muestra su verdadero rostro. Mientras sus delegados se sientan en Abu Dabi a negociar supuestos acuerdos de paz, las bombas rusas caían sobre Kiev durante la madrugada del sábado, matando civiles y destruyendo la infraestructura que mantiene con vida a millones de ucranianos.
El ataque masivo dejó al menos una persona muerta y cuatro heridas en la capital ucraniana, mientras que en Járkov se reportaron 19 heridos más. Más de 370 drones de ataque y 21 misiles fueron lanzados contra territorio ucraniano, según confirmó el presidente Volodimir Zelenski.
El éxodo de Kiev: 600.000 personas huyen
La situación en Kiev es desesperante. El alcalde Vitali Klitschko reveló que más de 600.000 personas han abandonado la ciudad solo en este mes, huyendo de los bombardeos constantes que dejan a la población sin calefacción ni agua potable, con temperaturas de hasta -14°C.
"La situación es extremadamente difícil", advirtió Klitschko, quien ha habilitado "puntos calientes" para que los supervivientes puedan refugiarse del frío mortal. Mientras tanto, Putin sigue su estrategia de terror contra la población civil.
Negociaciones de fachada
Las conversaciones trilaterales entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Abu Dabi fueron calificadas como "constructivas" por Zelenski, pero los hechos hablan por sí solos. Rusia negocia con una mano y bombardea con la otra, demostrando que su único interés es ganar tiempo para seguir masacrando civiles.
La delegación rusa, encabezada por el jefe de inteligencia militar Igor Kostiukov, participó en las reuniones mientras sus fuerzas atacaban hospitales, edificios residenciales y la infraestructura energética ucraniana.
La hipocresía del imperialismo
El ministro español José Manuel Albares condenó los ataques como "inaceptables violaciones del derecho internacional", pero las palabras no detienen las bombas. La comunidad internacional debe pasar de las condenas retóricas a acciones concretas para frenar la maquinaria de guerra rusa.
Mientras los pueblos del mundo sufren las consecuencias de las ambiciones imperialistas, los poderosos se reúnen en lujosos hoteles de Abu Dabi para simular que buscan la paz. La verdadera paz solo llegará cuando se detenga definitivamente la agresión rusa contra el pueblo ucraniano.
Los trabajadores y pueblos de América Latina conocemos bien esta historia: es la misma que Estados Unidos escribió en nuestras tierras durante décadas. Hoy, Putin replica el manual del imperialismo estadounidense, pero eso no lo hace menos criminal.