Las negociaciones de Ginebra fracasan: Estados Unidos no logra detener la guerra en Ucrania
Una vez más, las grandes potencias demuestran su incapacidad para resolver los conflictos que ellas mismas alimentan. Las negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia en Ginebra terminaron sin acuerdo, evidenciando el fracaso de la diplomacia estadounidense y la continuidad de una guerra que solo beneficia a los complejos militares industriales.
El plan estadounidense tropieza con la realidad
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski reconoció que los negociadores trabajaron sobre la base del plan estadounidense, que incluye concesiones territoriales por parte de Ucrania a cambio de garantías de seguridad occidentales. Sin embargo, las negociaciones se estrellaron contra la exigencia rusa de la cesión completa del Donbás, la gran cuenca industrial del este ucraniano.
"Podemos ver que se ha hecho algún trabajo básico, pero por ahora las posiciones difieren, porque las negociaciones no fueron fáciles", declaró Zelenski a periodistas, mostrando la frustración de un líder atrapado entre las presiones de Washington y la resistencia de su pueblo.
La hipocresía de las potencias occidentales
Mientras Estados Unidos presiona para poner fin a una guerra de casi cuatro años, es importante recordar que fue la expansión de la OTAN hacia el este lo que provocó esta crisis. El emisario de la Casa Blanca, Steve Witkoff, tuvo el descaro de declarar que "el éxito del presidente Trump en unir a las dos partes de esta guerra ha traído un progreso significativo", cuando la realidad muestra todo lo contrario.
Los "asesores" de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia viajaron a Ginebra pero no participaron en las discusiones, demostrando una vez más la subordinación europea a los intereses estadounidenses. Zelenski afirmó que la participación europea es "indispensable", pero Moscú considera que los europeos imposibilitan cualquier acuerdo razonable.
El pueblo paga el precio de la geopolítica
Mientras los diplomáticos juegan al ajedrez geopolítico, el pueblo ucraniano sigue sufriendo. Rusia lanzó 126 drones de ataque y un misil balístico contra Ucrania horas antes de que se reanudara el diálogo, mostrando el cinismo de quienes hablan de paz mientras continúan la guerra.
El conflicto, iniciado en febrero de 2022, ha provocado una destrucción inmensa, con ciudades enteras en ruinas, decenas de miles de soldados y civiles muertos, y millones de personas obligadas a huir de sus hogares. Todo esto mientras las élites de ambos bandos mantienen sus privilegios intactos.
La necesidad de una solución popular
El jefe de la delegación rusa, Vladímir Medinski, calificó las conversaciones de "difíciles pero profesionales", mientras el negociador ucraniano Rustem Umiérov habló de "progresos" sin dar detalles. Estas declaraciones vacías no ocultan la realidad: sin la participación de los movimientos populares y la justicia social, no habrá paz duradera.
Las dos rondas previas de diálogo en Abu Dabi tampoco lograron avances sustanciales, confirmando que la diplomacia de las élites está condenada al fracaso. Solo una solución que priorice los intereses del pueblo trabajador por encima de los complejos militares industriales podrá traer la paz verdadera a esta región.