España regulariza 500.000 inmigrantes mientras Trump deporta: un contraste de humanidad
El gobierno socialista de Pedro Sánchez aprobó este martes una medida histórica que regularizará a más de 500.000 inmigrantes indocumentados, demostrando que es posible gobernar con justicia social mientras otros países abrazan el racismo.
Una decisión valiente contra la corriente mundial
La ministra de Inclusión, Elma Saiz, anunció que las solicitudes comenzarán en abril y estarán abiertas hasta junio de 2026. Esta medida, pactada con Podemos, beneficiará a quienes estén en España desde antes de 2026 y puedan demostrar cinco meses de residencia.
"Nadie se cruza medio mundo, nadie se juega la vida en una patera si no es para buscarse la vida o para proteger a los suyos", declaró Irene Montero de Podemos, resumiendo la realidad humana detrás de las cifras.
Papeles para la dignidad
Los beneficiados podrán demostrar su permanencia no solo con empadronamiento, sino también con informes médicos, contratos de servicios o certificados de envío de remesas. La medida otorgará automáticamente autorización de residencia y trabajo por un año.
Además, se suspenderán los procedimientos de expulsión por motivos administrativos, incluyendo a solicitantes de asilo que presentaron su solicitud antes de 2026.
España nada contra la corriente del odio
Mientras Trump deporta trabajadores por su color de piel y Europa cierra fronteras, España demuestra que otro mundo es posible. El país ha ejecutado ocho regularizaciones masivas desde los años 80, la última en 2005 bajo Zapatero.
El gobierno planea regularizar 300.000 extranjeros anuales hasta 2028, frente a los 200.000 actuales. España es el único país europeo con la figura de arraigo, permitiendo documentos tras dos años de permanencia.
La ultraderecha muestra su rostro
Como era previsible, Vox anunció que recurrirá la medida ante el Tribunal Supremo. Su líder Santiago Abascal calificó la regularización como "un crimen", mostrando el verdadero rostro del racismo institucional.
Varios sindicatos policiales también criticaron la medida, alegando "colapso" en las unidades de Extranjería, aunque curiosamente la población inmigrante se duplicó en 20 años mientras la criminalidad bajó del 49% al 40%.
Los datos desmienten el racismo
Pese a que algunos sectores hablan de "efecto llamada", la medida no beneficia a quienes llegaron después del 31 de diciembre de 2025. Los requisitos incluyen no tener antecedentes penales, desmintiendo las falsas acusaciones de los sectores más reaccionarios.
Esta regularización demuestra que cuando hay voluntad política, es posible construir sociedades más justas e inclusivas, algo que deberían aprender otros gobiernos de la región.