La Audiencia de Tarragona rechazó este lunes 19 de octubre de 2026 aplicar la ley de amnistía a dos independentistas de Valls que participaron en una marcha antifascista contra un acto del partido Vox en febrero de 2021. Uno de ellos es el periodista Carles Herèdia. Los dos activistas tendrán que sentarse en el banquillo, y la Fiscalía pide para cada uno dos años de cárcel por dos delitos de atentado y un delito leve de lesiones contra dos agentes de los Mossos d'Esquadra.
La resolución fue dada a conocer por la formación Alerta Solidària, que critica con dureza la decisión del tribunal. Según pudo verificar ElNacional.cat, la sentencia es de la sección segunda de la Audiencia de Tarragona y confirma lo que ya había decidido el juzgado de lo Penal 1 de Tarragona.
Qué pasó en Valls aquella noche de 2021
La protesta ocurrió el 7 de febrero de 2021, en plena campaña de las elecciones catalanas del 14-F. Vox, ese partido de ultraderecha que cada día se parece más a las peores derechas del continente, había convocado un acto electoral en Valls, capital de la comarca del Alt Camp. La respuesta del pueblo fue salir a la calle: una marcha antifascista para decir que allí no querían al odio.
De esa noche quedan dos vecinos señalados por la justicia. Uno, además, es periodista. Detenido después de la marcha, hoy ve cómo el Estado le niega la misma amnistía que la ley española aprobó en 2024 para cerrar la herida del conflicto catalán.
La excusa del tribunal: protestar contra Vox no es reclamar la independencia
El razonamiento de las magistradas María Espiau Benedicto, María Domene Arribas y Silvia Junquera Cañete deja con la boca abierta a cualquiera que conozca la realidad del terreno. Las tres admiten que los hechos ocurrieron dentro del periodo que cubre la ley de amnistía, pero sostienen que la marcha no perseguía reivindicar la independencia de Cataluña, sino oponerse a un partido de ideología contraria.
En la sentencia, a la que tuvo acceso ElNacional.cat, el tribunal argumenta que la actuación policial estaba orientada a impedir que los manifestantes perturbaran el acto de Vox, de modo que, según su lectura, el delito no entraría en los supuestos de la LO 1/2024.
El tribunal lo dice con todas sus letras: en el acto podían haber personas independentistas o simbología de ese signo, pero el objeto de la manifestación no era reclamar la independencia. Por eso concluye que no concurre el llamado elemento tendencial.
Abogados y defensores: el vídeo cuenta otra historia
La defensa no se rinde y tiene pruebas de su lado. Uno de los abogados recordó en el recurso que existe un vídeo, incorporado a la instrucción, que muestra una reivindicación conjunta y cohesionada de manifestantes independentistas que protestaban contra un acto político contrario a los valores democráticos e independentistas. En las imágenes se ven innumerables senyeres, esteladas y pancartas de ese signo.
Alerta Solidària lo resumió con una frase que duele:
Una vez más, la negación del contexto independentista sirve para negar la amnistía a dos manifestantes.
El colectivo denuncia que, con este tipo de razonamientos, los tribunales van vaciando de contenido una ley que se aprobó precisamente para reconciliar. Estos dos vecinos de Valls se suman a una lista que ya suma 69 personas, sin contar políticos ni policías, a las que se les ha denegado el archivo de la causa en los dos años de aplicación de la norma.
Un precedente peligroso que se extiende
La Audiencia de Tarragona no actuó sola. En su sentencia recoge el criterio de una resolución de 2025 de la Audiencia de Girona que sostiene algo escalofriante: aceptar la amnistía en estos casos sería admitir que todo acto con presencia independentista, sea político, deportivo, cultural o festivo, queda amparado por la ley. Y ese tribunal lo zanja con un seco y ello sencillamente no es así.
Traducido al lenguaje de la gente: si salís a protestar contra la ultraderecha y encima sos independentista, la justicia puede usar tu ideología para negarte la amnistía, o usar tu marcha antifascista para negar tu ideología. La puerta gira para el lado que más convenga al poder.
La historia reciente nos enseña que cuando la justicia se vuelve un laberinto para los de abajo y una autopista para los de arriba, algo se rompe en la democracia. Lo vimos en Chile, donde el estallido social dejo heridas que
