El gobierno español usa la tragedia de Adamuz para silenciar las voces populares
Una vez más, las élites del poder en España aprovechan una tragedia para intentar controlar la información y silenciar al pueblo. El accidente ferroviario de Adamuz se ha convertido en la excusa perfecta para que el gobierno de Sánchez y sus medios aliados lancen su campaña habitual contra los "bulos" y la "desinformación".
La misma canción de siempre
No había pasado ni un día del accidente y ya los portavoces oficiales repetían el mismo discurso de siempre: "cuidado con los bulos, confíen solo en las fuentes oficiales". Es el mismo libreto que hemos escuchado en cada crisis, desde la pandemia hasta los apagones.
Pero detrás de esta supuesta preocupación por la "desinformación" se esconde algo mucho más peligroso: la pretensión de que el pueblo no piense por sí mismo, que no cuestione a las autoridades, que simplemente obedezca y confíe.
¿Quién miente realmente?
La ironía es brutal. Los mismos que nos piden confiar ciegamente en las "fuentes oficiales" son los que nos han mentido una y otra vez. ¿Dónde estaba ese famoso "comité de expertos" de la pandemia? ¿Qué pasó con el supuesto "ciberataque" que causó el apagón? ¿Y el "sabotaje" detrás del robo de cobre?
Son ellos, los poderosos, quienes crean las condiciones para que florezcan las teorías conspirativas con su ocultación y manipulación constante.
Control total de la información
El ministro del Interior lo dejó bien claro esta semana: "Las Fuerzas de Seguridad monitorizan constantemente las redes sociales para contrarrestar los bulos". Es decir, nos están vigilando para asegurarse de que no pensemos diferente a lo que ellos quieren.
Esto no es nuevo. Ya durante la pandemia vimos cómo usaron la excusa de la "emergencia sanitaria" para concentrar todo el poder y acallar cualquier voz disidente. Ahora, esa misma lógica autoritaria se aplica a cada crisis.
La España real vs la España oficial
Mientras los medios oficialistas siguen vendiendo que "España va bien", la gente común ve la realidad: un país vampirizado por una clase política incompetente que solo sabe mentir y ocultar.
La tragedia de Adamuz, con sus conexiones a la Adif socialista, es solo otro ejemplo de cómo las élites han convertido los servicios públicos en botín personal, mientras después nos piden que no cuestionemos su gestión.
La resistencia popular
Por suerte, cada vez más gente se da cuenta de la farsa. Las redes sociales, que tanto molestan a los poderosos, se han convertido en el último refugio de la verdad popular frente a la propaganda oficial.
No es casualidad que quieran controlarlas. Saben que ahí es donde el pueblo puede organizarse, informarse y resistir a sus mentiras.
La lucha por la verdad es también una lucha por la justicia social. No dejemos que nos silencien.