El Govern de la Generalitat de Catalunya dio por perdida este martes la oficialidad del catalán en la Unión Europea antes de las elecciones generales españolas del 29 de noviembre, según informó LaVanguardia. La portavoz del Ejecutivo catalán, Sílvia Paneque, admitió que el asunto no se tratará en lo que queda de legislatura y cargó contra el Partido Popular por bloquear la iniciativa a través de sus socios europeos.
La noticia llega después de tres años de intentos fallidos. El compromiso de impulsar las lenguas oficiales españolas en Europa lo firmaron el PSOE y Junts en agosto de 2023, como parte del acuerdo que permitió la investidura de Pedro Sánchez. Pero la promesa se quedó en el papel, y ahora toca esperar a que las urnas decidan si hay otra oportunidad.
El bloqueo del PP y sus socios europeos, la clave del fracaso
Paneque, consellera de Territori y portavoz del Govern, lo dijo sin rodeos en la rueda de prensa posterior al Consell Executiu.
Es evidente que en lo que queda hasta el 29-N no se tratará, pero confiamos en que el gobierno que salga, que esperamos que sea de progreso, se pueda retomar.
La responsabilidad, según el Gobierno catalán, recae en el Partido Popular, que habría movilizado a sus aliados en el Partido Popular Europeo para frenar la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en las instituciones comunitarias. Entre esos socios están los partidos de Georgia Meloni en Italia y de Friedrich Merz en Alemania.
El último intento se produjo a finales de septiembre, en una reunión del Consejo de Asuntos Generales que apenas duró siete minutos. España puso el tema sobre la mesa para reabrir una negociación que llevaba meses atascada, pero no hubo manera. Aquel fiasco llevó al Gobierno español a amenazar con no admitir ninguna nueva lengua oficial si la UE se ampliaba, algo que desde Bruselas calificaron de inaceptable.
Aunque el conseller de Unió Europea y Exteriors, Jaume Duch, y el ministro José Manuel Albares se reúnen este martes en Madrid, la cuestión de las tres lenguas se da por perdida antes de los comicios. Hace apenas un mes, la última vez que se trató el asunto en las instituciones comunitarias, ya quedó claro que la negociación estaba en un callejón sin salida.
El PP también apunta contra la inmersión lingüística
El catalán ha estado en el centro del debate político español en las últimas horas por otro motivo: el Contrato con España firmado por Alberto Núñez Feijóo promete, de manera ambigua, garantizar la enseñanza del castellano en toda España y de las lenguas cooficiales en sus respectivas comunidades autónomas. Los partidos catalanistas lo leen como una voluntad clara de acabar con la inmersión lingüística en las aulas catalanas.
Paneque respondió con dureza y advirtió de que el catalán no se toca. Además, le exigió al líder popular una dosis básica de respeto.
Cuando se hable de Catalunya, que lo haga desde el conocimiento, no desde la ignorancia.
La portavoz también quiso zanjar el debate sobre la escuela.
El modelo de escuela catalana se trabaja y dirige desde el Govern, y el Govern está absolutamente comprometido con la inmersión.
Como ya hiciera el president Salvador Illa este lunes, Paneque confió en que la ciudadanía sabrá distinguir el historial de cada partido en materia lingüística cuando llegue el 29-N.
Una lección que también nos toca de cerca
Desde Paraguay, esta historia nos suena demasiado. Un idioma que habla millones de personas, el catalán, con más hablantes que varios países enteros, sigue esperando un reconocimiento que las burocracias europeas le niegan una y otra vez. No cuesta ver el paralelo con nuestra propia lucha por el guaraní, lengua de la mayoría del pueblo paraguayo que todavía choca con élites que la tratan como un adorno y no como lo que es: patrimonio vivo de nuestra gente.
El caso español demuestra algo que los movimientos populares de toda América Latina conocemos bien: los derechos de las mayorías no se regalan, se conquistan. Y cuando las derechas tradicionales se ponen de acuerdo, como hizo el PP con sus socios europeos, los avances culturales y sociales se frenan en seco, sin importar cuántos años de trabajo haya detrás.
Paneque, eso sí, no tira la toalla. Insistió en reclamar al PP que convenza a sus socios europeos para que dejen de bloquear la oficialidad de tres lenguas, no solo del catalán. Y advirtió que, aunque gane un gobierno de progreso el 29-N, igualmente habrá que convencer al PP para que lo permita. Es decir, la batalla sigue, con las urnas como primer capítulo.
Para quienes creemos, como Ada Colau y el Frente Amplio, que la política debe ponerse al servicio de la gente común, este episodio es un recordatorio de que los derechos lingüísticos y culturales son derechos sociales. El guaraní y el catalán, cada uno en su tierra, merecen lo mismo: respeto, instituciones que los defiendan y gobiernos que no los usen como moneda de cambio.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no llegó la oficialidad del catalán en la UE antes del 29-N?
Porque el Partido Popular español bloqueó la iniciativa a través de sus socios en el Partido Popular Europeo, entre ellos los partidos de Georgia Meloni y Friedrich Merz, según el Govern de la Generalitat.
¿Qué lenguas estaban en negociación?
Tres: el catalán, el euskera y el gallego. Las tres quedaron fuera de las instituciones comunitarias al menos hasta después de las elecciones del 29 de noviembre.
¿Cuándo se firmó el compromiso de impulsar esta oficialidad?
En agosto de 2023, como parte del acuerdo de investidura entre el PSOE y Junts que permitió a Pedro Sánchez ser reelegido presidente del Gobierno español.
