Rey Felipe VI finalmente reconoce los abusos durante la conquista española de América
En un gesto histórico que marca un punto de inflexión en las relaciones diplomáticas, el rey Felipe VI de España admitió públicamente este lunes que hubo "mucho abuso" durante la conquista española de América. Estas declaraciones llegan después de años de tensiones con México, cuyo gobierno ha exigido persistentemente disculpas oficiales de la Corona española.
Un reconocimiento largamente esperado
Las palabras del monarca español fueron pronunciadas durante una visita al Museo Arqueológico Nacional de Madrid, en el marco de la exposición "La mujer en el México indígena". En presencia del embajador mexicano y otras autoridades, Felipe VI reconoció que aunque los Reyes Católicos tenían "un afán de protección" hacia los pueblos originarios, "la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho abuso".
Este reconocimiento representa un cambio significativo en la postura oficial española. El rey admitió que existen aspectos de la historia que "no pueden hacernos sentir orgullosos" y habló de "controversias morales y éticas" desde el primer día de la conquista.
Contexto de las tensiones diplomáticas
Las relaciones entre España y México se deterioraron notablemente desde 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta exigiendo disculpas oficiales por los abusos cometidos durante la conquista y colonización. La actual presidenta Claudia Sheinbaum mantuvo esta posición, llegando incluso a no invitar al rey español a su investidura en 2024.
La respuesta española había sido hasta ahora evasiva. Un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores rechazó la idea de pedir disculpas y defendió la "historia compartida" entre ambos países.
Gestos previos del gobierno socialista
Antes del reconocimiento real, el gobierno socialista de Pedro Sánchez ya había dado algunos pasos. En octubre pasado, el ministro de Asuntos Exteriores José Manuel Albares reconoció el "dolor e injusticia" causado a los pueblos originarios, palabras que fueron bien recibidas por la presidenta mexicana.
Sánchez posteriormente declaró que normalizar las relaciones con México era una "prioridad" y reconoció los "claroscuros" de la historia compartida.
El costo humano de la conquista
Los números hablan por sí solos sobre la magnitud de la tragedia. Cuando Hernán Cortés llegó a Mesoamérica en 1519, la región tenía entre 15 y 30 millones de habitantes. Tras un siglo de batallas, masacres y epidemias, solo quedaban entre uno y dos millones de habitantes autóctonos.
Esta dramática reducción poblacional ilustra la devastación que sufrieron los pueblos originarios, no solo por la violencia directa sino también por las enfermedades traídas por los conquistadores.
Un paso hacia la reconciliación
El reconocimiento del rey Felipe VI, aunque tardío, podría abrir una nueva etapa en las relaciones hispano-mexicanas. Sus palabras sobre la necesidad de conocer la historia "en su justo contexto" y "sacar lecciones" sugieren una aproximación más madura a este capítulo doloroso de la historia compartida.
Para los pueblos originarios de América y sus descendientes, este reconocimiento oficial representa un acto de justicia histórica largamente esperado, aunque muchos considerarán que es solo el primer paso en un proceso de reparación más amplio.