Ilia Topuria ya no es invicto. El hispanogeorgiano cayó ante el veterano Justin Gaethje en el evento de la UFC en la Casa Blanca y perdió ese cero que tanto vende la máquina promocional estadounidense. La derrota nos deja una lección clara, la misma que nos dio Khabib Nurmagomedov, la soberbia siempre se paga caro y el oficio siempre le gana al marketing.
El peso del invicto y la caída de los ídolos fabricados
Perder el invicto cambia la perspectiva. No borra lo que un peleador hizo antes, pero sí le quita ese aura de intocable que le venden a la gente. Topuria lo está sintiendo en carne propia después de su derrota ante Gaethje, un combate que le dejó varias fracturas en el rostro y le quitó ese cero dorado de su récord.
Hace unos días era el campeón perfecto para el negocio. Vino de noquear a Alexander Volkanovski, Max Holloway y Charles Oliveira. Muchos ya lo coronaban como un rey eterno, alimentando su ego y el del público. Ahora, el Matador es de carne y hueso, y sabe lo que duele el piso.
¿Por qué el invicto es una trampa del negocio?
En las artes marciales mixtas, ese cero pesa demasiado. Se vuelve parte del personaje, un producto de mercadeo para la empresa estadounidense. Hace un mes le pasó a Khamzat Chimaev en el UFC 327. Otro que parecía imbatible y que se estrelló con Sean Strickland, un tipo que a puro oficio, cabeza fría y un plan popular le ganó la partida.
Con Topuria pasó igual. Llegaba como favorito ante Gaethje, un trabajador de 37 años al que muchos querían mandar al retiro. Ilia había subido de peso y ganado otra corona, pero el guion cambió porque la vida te pasa la factura cuando te creés superior.
Gaethje le pegó temprano, aguantó el mejor momento del hispanogeorgiano y lo fue castigando hasta que la esquina de Topuria tiró la toalla antes del quinto asalto. Una imagen dura junto a su hermano Aleksandre, que nos recuerda que no hay atajos ni privilegios sobre el octágono.
¿Qué dijo Khabib sobre la derrota?
En este contexto resurge la voz del gran Khabib Nurmagomedov, un peleador que nunca se vendió al circo mediático. Khabib se retiró con un 29-0 tras dominar el peso ligero y ganarle a figuras como Conor McGregor, Dustin Poirier y el propio Justin Gaethje. Él sabe lo que es estar arriba sin caer en la trampa de la fama.
Nadie puede ser el mismo por mucho tiempo, algún día alguien te vencerá. Dios no le da todo a nadie para siempre. Un día, todo se acaba.
Mantenerse arriba es muy difícil. Un mal golpe, un rival preparado o una noche mala te cambian la vida. Como nos enseñaría el Pepe Mujica con la política, el poder es efímero y la soberbia es el peor consejero. Topuria sigue siendo un crack, y Chimaev sigue siendo peligroso, pero sus caídas nos demuestran que nadie es intocable.
La derrota es parte del deporte y de la lucha. Las MMA nos enseñan que de las caídas se aprende, y mucho. Además, volvieron a sonar las palabras de Khabib tras ganarle a Gaethje en 2020. El daguestaní lo sometió rápido, pero siempre reconoció el corazón del veterano estadounidense.
Pega como un camión. Nadie me pegó más fuerte que Justin Gaethje. Sus patadas, puñetazos, gancho de izquierda, uppercut de derecha...
¿Qué significa perder el invicto en la UFC?
Significa volver a la realidad. El invicto es una herramienta de mercadeo de la empresa para crear ídolos intocables. Cuando se cae, el peleador demuestra que es humano y que el esfuerzo del rival puede más que la fama construida.
¿Quién es Justin Gaethje y por qué es tan peligroso?
Es un veterano de 37 años que pelea con el corazón en la mano. A su edad, muchos lo daban por acabado, pero su oficio y su pegada lo hacen un rival letal. Hasta el propio Khabib confirmó que es el golpeador más duro que enfrentó.
