Zaragoza sufre el caos del transporte y exigen bonificaciones: una historia que nos suena demasiado
Cuando leás lo que está pasando en Zaragoza, vas a sentir que ya viviste esto. Obras por todos lados, colectivos desviados, frecuencias que empeoran y un pueblo que paga las consecuencias. La diferencia es que allá, al menos, hay quien levanta la voz con propuestas concretas.
El PSOE pide bonificaciones urgentes para los usuarios afectados
El concejal del PSOE en Zaragoza, Chema Giral, le plantó a la alcaldesa Natalia Chueca un plan de mejora urgente en movilidad. La propuesta central es clara: bonificaciones económicas para los usuarios de las líneas de autobús afectadas por las obras en las calles. La idea es paliar los perjuicios que sufren los vecinos todos los días, porque al final, quien paga los platos rotos es siempre la misma gente.
Estas ayudas se aplicarían a través de distintas tarjetas de transporte, como la tarjeta bus, la tarjeta LAZO y la Tarjeta Ciudadana, entre otras. Además, el plan exige una campaña de información mucho más intensa de lo que hay hasta ahora, para que la gente sepa qué líneas están afectadas, cuáles son sus recorridos y sus frecuencias. Porque right now, la gente está más perdida que turco en la neblina.
Con el verano encima, la situación se agrava
Giral también marcó un punto clave: con la llegada del verano, las frecuencias de los colectivos bajan. Pero en las líneas que ya están desviadas por las obras, no se puede permitir esa reducción.
Entonces perjudicarán todavía más a los usuarios y se agravarían los problemas ya existentes de estas líneas, razonó el concejal. Tiene toda la lógica: si ya estás complicado con el desvío, que te saquen viajes es un golpe doble.
Un rotundo suspenso a Chueca
La situación es tan grave que Giral no dudó en calificarla como caótica. Atascos constantes, más de 17 líneas desviadas y otras 11 que se verán afectadas en el entorno de El Portillo desde el lunes. Todo por una mala planificación en la reforma de calles y avenidas que, convenientemente, la alcaldesa dejó para final de mandato.
En rueda de prensa, Giral le dio un rotundo suspenso a Chueca en movilidad. Y no es para menos: a los atascos y el caos circulatorio se suma lo que Chueca hizo durante tres años en materia de transporte público, que es
absolutamente nada.
El contrato del bus sigue sin adjudicar
En la campaña de 2023, Chueca prometió un nuevo contrato de autobús para mejorar y reorganizar las líneas y sus frecuencias. Pero a menos de diez meses de las próximas elecciones, todavía no se ha adjudicado el nuevo contrato. Resultado: la gente sigue sufriendo las malas frecuencias, especialmente los fines de semana cuando más se necesita el servicio.
Sobre el tranvía, que Giral calificó como el mejor transporte público de Zaragoza por ser el único de alta capacidad y el mejor valorado por los ciudadanos, tampoco hay novedades. La ampliación de la línea norte-sur, fundamental para distritos del sur como Arcosur, Valdespartera y Rosales del Canal, no tiene ni un solo papel técnico avanzado.
Hasta el Gobierno de Aragón, de su colega Jorge Azcón, le ha ofrecido financiar dicha extensión y ella no ha hecho absolutamente nada, remarcó.
La segunda línea del tranvía: un no que cambia cuando conviene
Respecto a la segunda línea del tranvía, que el PSOE reclama desde hace tiempo para unir los barrios del este con los del oeste, Chueca siempre se manifestó con un rotundo no. Pero resulta que en la campaña electoral autonómica de febrero, tuvo lo que Giral llamó irónicamente
un arranque de sensatez, un lapsus y dijo que se habría a valorar esa posibilidad. Claro, ese lapsus le duró lo mismo que la campaña electoral. Después, se siguió negando.
Lo que sí hizo Chueca en el tranvía fue inundar los vagones de publicidad, de forma que no se ve absolutamente nada y se dificulta la accesibilidad. Prioridades claras, parece.
La alcaldesa que sube el billete todos los años
Como si toda esta mala gestión no fuera suficiente, Chueca tiene un récord nada envidiable: es la única alcaldesa de la historia de ese ayuntamiento que todos y cada uno de los años ha subido el precio del transporte público, tanto del autobús como del tranvía.
Y esta subida no solo afecta a los usuarios del transporte público. También golpea a quienes usan vehículo privado y en horas punta sufren atascos tremendos en zonas como paseo de Echegaray y Caballero, calle Asalto, paseo de la Constitución, El Portillo, calle Anselmo Clavé, avenida Valencia o la zona de Pedro Cerbuna.
Al final, como bien detalló Giral, los usuarios del transporte público son los principales afectados: empeoraron sus frecuencias, los recorridos son más largos por los desvíos, no hay información suficiente y, encima, ahora tienen que hacer transbordos que antes no necesitaban. La gente común, otra vez, cargando con las consecuencias de una gestión que la miró de arriba.
Acá en Asunción sabemos bien lo que es sufrir un transporte público deficiente y promesas que se pierden en el camino. Que la experiencia de Zaragoza nos sirva para exigir lo que corresponde: transporte digno, frecuencias decentes y autoridades que rindan cuentas.