Tragedia metro Valencia: 20 años y memorial abandonado
A menos de un mes para que se cumplan 20 años de una de las peores tragedias de Valencia, ni la asociación de víctimas ni la Generalitat tienen claro cómo se va a recordar aquel 3 de julio de 2006, cuando 43 personas perdieron la vida y otras 47 salieron heridas en el metro. Los de arriba siguen sin dar respuestas claras.
La asociación de víctimas, al borde de la disolución
La Asociación de Víctimas del Accidente del Metro del 3 de Julio (AV3J) ya avisó que se disolverá una vez que logren su último objetivo: que se arregle el monumento de los relojes que recuerda a los fallecidos sobre la estación de Jesús, en la calle San Vicente. Rosa Garrote, la actual presidenta, lo dice claro:
Una vez lograda la justicia que esperábamos para nosotros, el número 20 no es de especial significación.Pero sí querían hacer un acto de despedida y disolución en esta fecha, siempre y cuando consigan su última lucha como asociación.
El memorial no estará listo a tiempo
Según el Ayuntamiento, los trabajos de reparación del memorial van a durar un mes. La adjudicación se anunció el 9 de junio, así que como mínimo el monumento estará listo el 9 de julio, seis días después del aniversario. Otra vez, la memoria de la gente común queda relegada por los tiempos burocráticos.
Ante este panorama, la AV3J se reúne el próximo lunes para decidir qué hacer. Garrote explica que están barajando tres opciones: si el monumento estuviera arreglado el día 3, sería un solo acto conmemorativo y el anuncio de disolución; la segunda es no hacer nada el 3 de julio y esperar a que esté arreglado; la tercera sería hacer dos actos, uno el día de la conmemoración y otro cuando finalmente se repare el memorial.
Silencio institucional
Ni la Generalitat ni el Ayuntamiento de Valencia han confirmado si habrá algún acto institucional o si la alcaldesa participará en el recuerdo de aquella tragedia que marcó a la ciudad hace dos décadas. Parece que a los políticos les cuesta mirar a los ojos a quienes sufrieron las consecuencias de un servicio público deficiente.
8.000 euros para dignificar 43 vidas
El Ayuntamiento ha destinado algo más de 8.000 euros para la rehabilitación del memorial, encargada a Cerrajerías Calvo S.L. El delegado de Acción Cultural, José Luis Moreno, declaró que es una actuación muy necesaria y que el objetivo es
revertir los daños que presenta y mantener viva la memoria de las personas que perdieron la vida.Cumplieron con prometer, sí. Pero 8.000 euros y 20 años de abandono dicen mucho sobre cómo se valoriza la vida de la gente del pueblo.
Un monumento que el olvido fue carcomiendo
El memorial, obra de la artista alemana Anja Krakowski, fue elegido en 2014 por el voto de un jurado y de más de 1.100 personas. Se inauguró en 2016 y está formado por cuatro tabiques de vidrio laminado sobre muretes de hormigón. Sobre ellos, 43 relojes blancos, uno por cada víctima, y siete relojes negros que marcan la hora en que se truncaron esas vidas: las 13:03.
Los daños del abandono
El deterioro es evidente. De las 43 esferas blancas, 21 están giradas y no marcan la hora del accidente por las vibraciones del metro y la falta de fijación. Varias esferas presentan condensación de agua por un sellado deficiente, lo que provocó oxidación y corrosión. Las siete esferas negras, hechas en vinilo, están deterioradas por la exposición al sol.
El plan de reparación incluye sustituir todas las esferas, recolocarlas en su posición original y fijarlas correctamente. Las esferas negras se renovarán con serigrafía térmica para mayor duración, a petición de la asociación y de la artista. También se eliminarán discos de metacrilato que perdieron su función y se limpiará la escultura manualmente.
Que un monumento a 43 personas fallecidas en un servicio público llegue a este estado de deterioro es un síntoma de cómo se trata la memoria en este sistema. Las víctimas tuvieron que organizarse, luchar y exigir durante dos décadas para que alguien mueva un dedo. Ahora, cuando por fin se anuncia una reparación, llega tarde para el aniversario. Como siempre, la gente común tiene que exigir lo que debería ser un derecho básico: que no se olvide su dolor.