La pijamería de Roma donde compran Zendaya y Bruce Springsteen
En pleno corazón de Roma, escondida entre palacios y cafés históricos, hay una tienda que lleva 156 años haciendo lo mismo: vender pijamas de lujo. Y aunque nunca pagó un solo anuncio, se convirtió en la parada obligada de Zendaya, Bruce Springsteen, Harry Styles y hasta de la realeza italiana. Se llama Schostal Originals y su historia es tan fascinante como sus clientes.
Fundada en 1870 por una familia austríaca de raíces judías, la boutique sobrevivió a dos guerras mundiales, a las leyes raciales de Mussolini y al paso del tiempo sin cambiar ni una sola de sus recetas. Hoy, sigue confeccionando a mano en talleres italianos, con procedimientos artesanales que las grandes marcas abandonaron hace décadas.
¿Qué se compran los famosos en Schostal?
La especialidad son los pijamas de algodón egipcio, seda y franela, con estampados clásicos de rayas verticales y cortes que la casa define como sharp tailoring. Un pijama estándar cuesta alrededor de 190 euros, aunque los modelos de seda o con bordado personalizado pueden costar mucho más.
Además de ropa de dormir, la tienda ofrece camisas de vestir, calcetines, ropa interior y prendas de punto. Pero lo que realmente la hace única es su servicio de sastrería: cambian puños desgastados, hacen arreglos completos, bordan iniciales y guardan un archivo de medidas de sus clientes habituales para confeccionar ropa a distancia. Un lujo que en el siglo XIX era común y hoy casi nadie ofrece.
Shirley Braine, la reina de los pijamas de Roma
Al frente del negocio está Shirley Braine, tercera generación de la familia, que diseña personalmente cada colección y es capaz de identificar la talla exacta de un cliente con solo mirarlo. Su hijo Andrew, cuarta generación, ya se prepara para tomar el relevo.
El primer famoso que Shirley recuerda fue Sandro Pertini, presidente de Italia entre 1978 y 1985. Desde entonces, la lista no paró de crecer: políticos, estrellas de Hollywood y músicos de todo el mundo hacen de Schostal un ritual en sus visitas a Roma.
Pero Shirley no da nombres. Cuando le preguntan por sus clientes ilustres, responde con un lacónico “tantíssimi”. La tienda no se fotografía con nadie ni menciona a sus compradores. Son los propios famosos quienes comparten sus compras en redes sociales. Y así, sin mover un dedo, la leyenda sigue creciendo.
Una historia de resistencia y astucia
La historia de Schostal es también una historia de supervivencia. En 1938, las leyes raciales de Mussolini obligaron a los negocios judíos a transferir sus propiedades a manos arias. El entonces dueño, Giorgio Bloch, convenció a las autoridades de que el apellido Schostal no era judío, sino un acrónimo francés: Société Commerciale Hongroise Objects Soie Toile Articles Lainage. Y funcionó.
La tienda cerró durante dos años en la Segunda Guerra Mundial, pero a diferencia de tantos otros comercios judíos, nunca perdió su titularidad. Los Bloch la recuperaron intacta al terminar el conflicto. Hoy, el negocio sigue en manos de la familia, fiel a su origen y a su oficio.
¿Por qué Schostal es el secreto mejor guardado del lujo romano?
Porque no necesita publicidad. Su fama se construyó boca a boca, con clientes que vuelven generación tras generación. En un mundo donde todo se mide en likes y followers, esta boutique demuestra que la calidad y la historia todavía tienen un lugar. Y que un buen pijama, al final, es un lujo que todos podemos entender.
La próxima vez que alguien hable de Roma, ya sabés: no todo es pasta y monumentos. También hay pijamas con historia, y los famosos lo saben.