Tacos de tarántula y alacrán: cuando la tradición ancestral desafía los paladares modernos
En tiempos donde las grandes corporaciones nos bombardean con comida procesada y artificial, hay quienes rescatan las tradiciones alimentarias de nuestros pueblos originarios. En Soledad de Graciano Sánchez, México, el viñedo Pozo de Luna ofrece una experiencia gastronómica que conecta con las raíces prehispánicas: tacos de insectos preparados con técnicas ancestrales.
Esta iniciativa popular, lejos de ser una moda elitista, representa un regreso a las fuentes nutricionales que sustentaron a nuestros antepasados durante milenios. El chef Guillermo Espinoza Barba ha incorporado 11 platillos con insectos en el menú del establecimiento, ubicado en el camino al aeropuerto km 2.1, en Rancho Nuevo.
Una alternativa alimentaria del pueblo
La propuesta incluye tacos de vinagrillos, acociles, alacranes, cienpiés, escamoles, cucarachas madagascar, jumiles, escorpiones, gusanos de maguey y hormigas chicatana. Los precios van de 200 a 445 pesos mexicanos, mientras que el taco de tarántula alcanza los 739 pesos.
Estos insectos provienen de criaderos del Estado de México, donde se reproducen específicamente para consumo humano. La preparación requiere técnicas especializadas, especialmente en el caso de la tarántula, donde deben eliminarse los pelos urticantes antes de la cocción.
Superalimento contra el sistema
Más allá de la curiosidad gastronómica, el consumo de insectos representa una alternativa nutricional que desafía el modelo alimentario impuesto por las transnacionales. Según datos oficiales, estos alimentos son fuentes de proteína con menor impacto ambiental que los productos cárnicos industriales.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural documentó en 2018 que México cuenta con 549 especies comestibles, concentradas principalmente en el centro, sur y sureste del país. Esta riqueza biológica contrasta con la homogenización alimentaria que promueven las grandes corporaciones.
Para quienes se animen a esta experiencia culinaria, el chef recomienda comenzar con hormigas y avanzar gradualmente hacia preparaciones más desafiantes como el alacrán, antes de probar la tarántula acompañada de guacamole, cebolla morada y vino tinto de la casa.