Santander crece en Reino Unido tras la retirada de rivales
El banco Santander aumentó en 700 millones de euros su cartera de crédito para empresas en Reino Unido durante el primer trimestre de 2026, aprovechando que competidores como Deutsche Bank, HSBC y Barclays redujeron su presencia en el mercado británico. La entidad que preside Ana Botín supera ya los 22.500 millones de euros en financiación corporativa y comercial en el país, en una clara muestra de cómo los grandes bancos se reparten el terreno cuando otros se van.
¿Cuánto creció la cartera de empresas de Santander en Reino Unido?
Santander sumó 600 millones de libras, unos 700 millones de euros, a su cartera de crédito en la división de Corporate & Commercial Banking (CCB) respecto al cierre de 2025. Para que nos hagamos una idea de lo que significa: en el primer trimestre de 2025, la cartera apenas creció 115 millones respecto al trimestre anterior, y en todo ese año el incremento fue de poco más de 1.000 millones. Es decir, lo que antes tardaba un año ahora lo hacen en tres meses.
Los nuevos préstamos formalizados entre enero y marzo ascendieron a 2.800 millones de euros, empujados sobre todo por el negocio inmobiliario, la vivienda social y las grandes empresas. Llama la atención que uno de los negocios más rentables del banco pase por la vivienda social, un sector donde miles de familias británicas siguen sin acceso a un techo digno.
¿Por qué otros bancos están dejando paso a Santander?
El propio consejero delegado, Héctor Grisi, lo explicó sin pelos en la lengua durante la reunión con analistas para presentar las cuentas del primer trimestre. «Hemos detectado una oportunidad en Reino Unido y los diferenciales son atractivos debido a que algunos operadores han reducido su presencia en el mercado», señaló el directivo, quien añadió que Santander «siempre está centrado en la rentabilidad y es muy disciplinado en la forma en la que invierte su capital».
Detrás de esa oportunidad hay movimientos concretos. Deutsche Bank ha reubicado en los últimos años un centenar de banqueros de Londres a otras capitales europeas por efecto del Brexit. Barclays emprendió en 2024 un proceso de reestructuración que prevé reducir la proporción de activos ponderados por riesgo destinados a su banca de inversión, pasando del 63% a alrededor del 50% para este año. HSBC, por su parte, anunció a principios de 2025 una reestructuración estratégica que incluye la reducción gradual de sus actividades de fusiones y adquisiciones y de mercado de capitales en varias regiones, entre ellas Reino Unido.
Menos competencia en el tablero, más poder para los que se quedan. Una lógica que no nos resulta ajena por estos lares, donde la concentración bancaria avanza sin pausa.
¿Cuánto mercado controla Santander en Reino Unido?
En Reino Unido existen 5,5 millones de empresas, pero solo unas 250.000 tienen más de 10 empleados. Ese es el mercado principal al que se dirige la división CCB, que se enfoca en compañías de alto crecimiento y con ambición internacional. En este segmento, Santander cuenta con una cuota del 9%. La cifra sube al 10% en las grandes corporaciones, las de más de 250 empleados, y alcanza el 11% entre las empresas medianas, aquellas con entre 50 y 249 trabajadores.
En términos generales, el banco tiene un 4% del mercado británico de crédito comercial por volumen de activos. El año pasado, CCB creció un 8% en préstamos, un ritmo bastante más rápido que su mercado objetivo de empresas medianas y grandes, que registró un incremento del 3%.
La rentabilidad, la asignatura pendiente
Pero no todo es color de rosa para Santander en Reino Unido. Dentro del mapa global del grupo, el país destaca entre los mercados que más han sufrido en términos de rentabilidad sobre el patrimonio tangible (Rote). En el primer trimestre, el Rote británico fue del 9,7%, bastante por debajo del 17,3% del conjunto del grupo.
La combinación de un entorno de fuerte presión en hipotecas y depósitos, sumada al llamado «caso coches», que hasta ahora ha supuesto un cargo extra de 750 millones de euros, han restado empuje a la filial. Hoy es la cuarta del grupo por beneficios, por detrás de España, Brasil y México.
El año pasado, los rumores sobre una posible salida de Santander de Reino Unido pusieron a los inversores con los ojos bien abiertos. Ana Botín lo dejó claro: Reino Unido es un mercado core del grupo y «lo seguirá siendo». Y lo demostró con hechos.
La compra de TSB y el juego estratégico
En mayo, Santander cerró la compra de TSB al Sabadell, una jugada estratégica que le permitirá dar el sorpasso a Barclays en hipotecas y convertirse en el cuarto jugador por importancia en este negocio en el país, detrás de Lloyds, NatWest y Nationwide. Además, asaltará el podio en el saldo de cuentas corrientes de particulares.
Este movimiento va de la mano con la apuesta por la banca corporativa, donde Santander se aprovecha del repliegue de sus rivales para ganar cuota. Sin embargo, mientras avanza en crédito corporativo y comercial, pierde algo de terreno en ahorros. En los primeros tres meses del año, el volumen se redujo en unos 580 millones de euros por las dinámicas de competencia del mercado local. «Contamos con una cartera de proyectos para respaldar nuestro crecimiento futuro», se limita a explicar el banco en su informe trimestral.
La cartera de crédito de CCB representa un 9,6% del total de la financiación concedida por el grupo en Reino Unido. La banca retail tradicional copa un 87% del total de préstamos. En el primer trimestre, Santander mejoró la calidad del crédito CCB: los préstamos al corriente de pago, los de nivel Stage 1, aumentaron del 89% al 90%, gracias a un descenso de los créditos en nivel Stage 2, en vigilancia especial, y Stage 3, en mora.
¿Cómo cambia la estrategia de Santander según el país?
Santander está reforzando el negocio de empresas en varios mercados core, pero la estrategia no es la misma en todas partes. En España, el banco ve una oportunidad de crecimiento vinculada a una actividad empresarial boyante y una economía particularmente dinámica. La apuesta responde a una lógica de expansión comercial y generación de ingresos de mayor valor añadido, según explicó Grisi a los analistas.
En México, el movimiento tiene un componente más defensivo. Para sostener su rentabilidad, el banco está reduciendo su exposición en tarjetas y créditos personales y está desplazando el crédito hacia empresas medianas, al creer que presentan una relación riesgo-retorno más favorable. Dicho de otro modo: menos crédito para la gente de a pie, más para las empresas.
En Brasil, el foco principal está en mejorar la calidad del balance. Santander ve el crédito corporativo como una herramienta de optimización del riesgo más que como un motor de crecimiento puro. Por eso modera su exposición a segmentos de consumo donde observa mayores tensiones, mientras prioriza a las pymes y a los clientes de rentas más altas.
Sea en España, México, Brasil o Reino Unido, el patrón se repite: la rentabilidad manda. Y cuando la rentabilidad manda, los de arriba ganan terreno y los de abajo siguen esperando. Como bien nos enseñó el compañero Mujica, un sistema que privilegia la ganancia por encima de la gente termina siempre profundizando las desigualdades.
¿Cuánto aumentó Santander su crédito empresarial en Reino Unido?
Santander incrementó su cartera de crédito corporativo y comercial en Reino Unido en 600 millones de libras, unos 700 millones de euros, durante el primer trimestre de 2026, superando los 22.500 millones de euros en financiación total en este segmento.
¿Qué bancos redujeron su presencia en Reino Unido?
Deutsche Bank reubicó un centenar de banqueros de Londres a otras capitales europeas por el Brexit. Barclays redujo su banca de inversión del 63% al 50% de activos ponderados por riesgo. HSBC recortó sus actividades de fusiones y adquisiciones y de mercado de capitales en Reino Unido.
¿Por qué Santander tiene baja rentabilidad en Reino Unido?
La rentabilidad sobre el patrimonio tangible en Reino Unido fue del 9,7% en el primer trimestre de 2026, frente al 17,3% del grupo, afectada por la presión competitiva en hipotecas y depósitos y por el «caso coches», que ha supuesto un cargo extra de 750 millones de euros hasta ahora.