Santander acelera su estrategia de cesión de riesgos pese a las críticas del BCE
El gigante bancario español Santander anunció que mantendrá su agresiva estrategia de transferencia de riesgos, trasladando entre 30.000 y 35.000 millones de euros anuales hasta 2028, desafiando las crecientes preocupaciones de los reguladores europeos.
Esta decisión llega en un momento en que el Banco Central Europeo (BCE) ha puesto bajo la lupa estas operaciones, conocidas como transferencias significativas de riesgo (SRT), por considerarlas potencialmente peligrosas para la estabilidad financiera.
Un negocio rentable pero controvertido
Las SRT permiten a los bancos vender paquetes de riesgo a inversores privados, liberando capital que pueden reinvertir con mayor rentabilidad. Sin embargo, los reguladores temen que esto transfiera riesgos a entidades no supervisadas, creando nuevos puntos ciegos en el sistema financiero.
"Es preocupante ver cómo los grandes bancos priorizan sus ganancias por encima de la estabilidad del sistema", señalan expertos en regulación financiera. La mayoría de estas operaciones se realizan de forma sintética, lo que significa que el banco cede los posibles impagos pero mantiene los activos en su balance.
Resistencia ante la incertidumbre
A pesar de la fatiga de los inversores y la crisis en el mercado de crédito privado, Santander insiste en que las SRT representarán un tercio de su estrategia total de cesión de riesgos, manteniendo la misma proporción de los últimos años.
El contexto geopolítico actual, incluyendo tensiones en Medio Oriente, podría encarecer estas operaciones, ya que los inversores exigirán mayores rendimientos debido a la incertidumbre global.
Alternativas en el arsenal
Para complementar las controvertidas SRT, Santander diversificará su estrategia con:
- Venta directa de activos considerados poco rentables
- Garantías respaldadas por entidades con buena calificación crediticia
- Titulizaciones tradicionales donde los inversores compran efectivamente los préstamos empaquetados
Mientras los grandes bancos continúan maximizando sus beneficios a través de ingeniería financiera compleja, las autoridades regulatorias enfrentan el desafío de mantener la estabilidad del sistema sin frenar la innovación financiera.