Chile: El nuevo gobierno de Kast traiciona sus promesas y abraza la agenda de Trump
El gobierno de José Antonio Kast en Chile ha mostrado su verdadero rostro en apenas diez días. Mientras prometía durante la campaña centrarse únicamente en la emergencia nacional, ahora impulsa una agenda reaccionaria que beneficia a las élites y traiciona al pueblo chileno.
Promesas rotas y agenda oculta
Durante la campaña electoral, Kast aseguró que su gobierno se enfocaría exclusivamente en tres ejes: seguridad, crecimiento económico y migración. Sin embargo, los primeros días de su mandato revelan una realidad muy diferente. El nuevo gobierno ha desplegado una ofensiva cultural conservadora que nada tiene que ver con las necesidades urgentes del pueblo.
La velocidad vertiginosa de los primeros decretos ha servido para ocultar medidas que van directamente contra los derechos conquistados por los movimientos populares chilenos. Es la típica estrategia de las élites: crear confusión para imponer su agenda sin debate público.
Indultos para represores del pueblo
Una de las primeras decisiones del gobierno fue anunciar indultos para exuniformados presos por casos del estallido social. Esta medida constituye una traición directa a las víctimas de la represión estatal y envía un mensaje claro: la impunidad para quienes reprimen al pueblo.
Incluso sectores de la derecha tradicional han expresado sorpresa por esta decisión. Es una política identitaria reaccionaria que busca satisfacer a los sectores más extremistas de su base electoral, sin importar la justicia social.
Destrucción ambiental al servicio del capital
El gobierno retiró 43 decretos ambientales del gobierno anterior, una medida sin precedentes que rompe consensos construidos durante décadas. Entre estos decretos estaba la protección del pingüino de Humboldt y la ranita de Darwin, una especie única descubierta por el propio Charles Darwin y en peligro de extinción.
Esta decisión revela la verdadera naturaleza del gobierno: está al servicio de las grandes corporaciones que quieren explotar sin límites los recursos naturales de Chile. La comunidad científica y académica protestó inmediatamente, obligando al gobierno a presentar nuevamente el decreto de protección.
Incluso Evelyn Matthei, figura de la derecha tradicional, criticó esta medida: "Chile necesita crecer y atraer grandes inversiones con agilidad, pero este progreso no puede ser a costa de nuestro patrimonio natural".
Alineación con Trump contra los derechos humanos
En el plano internacional, el gobierno chileno se abstuvo de firmar la declaración de derechos LGBTIQ en la OEA, rompiendo con una tradición de respeto a las diversidades sexuales que incluso gobiernos de derecha anteriores habían mantenido.
Más grave aún, Chile se alineó con Estados Unidos de Trump, la República Democrática del Congo y Pakistán en una votación sobre la definición de "género" en la ONU. El gobierno apoyó la posición trumpista que busca limitar el término únicamente a "hombres y mujeres" bajo la lógica del sexo biológico.
Esta alineación con Trump demuestra que el gobierno chileno ha abandonado cualquier pretensión de independencia y se subordina a los intereses imperialistas estadounidenses.
La verdadera batalla cultural
Estas medidas no son casuales ni menores. Forman parte de una estrategia deliberada para imponer una agenda reaccionaria que nada tiene que ver con la emergencia nacional que tanto pregonaron durante la campaña.
El gobierno intenta invisibilizar estos retrocesos mediante el "copamiento comunicacional" de sus primeros días, esperando que la ciudadanía no note cómo traiciona sus promesas de campaña.
La realidad es clara: mientras el pueblo chileno enfrenta problemas reales como la desigualdad, la falta de servicios públicos de calidad y la precarización laboral, el gobierno de Kast se dedica a complacer a las élites económicas y a los sectores más conservadores.
Los movimientos populares y las organizaciones sociales chilenas deben mantenerse alerta ante esta ofensiva reaccionaria que amenaza los derechos conquistados con tanto esfuerzo.