OEA augura elecciones pacíficas en Honduras mientras crece tensión política
El excanciller paraguayo Eladio Loizaga, al frente de la misión electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), expresó su esperanza de que las elecciones hondureñas del próximo domingo transcurran "dentro de un marco de paz, tranquilidad y responsabilidad" ciudadana.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno pinta un panorama más complejo. Las elecciones generales de este domingo se desarrollan en un contexto marcado por tensiones políticas, denuncias de posible fraude y un preocupante riesgo de violencia que ensombrece el proceso democrático.
Una misión internacional bajo presión
Loizaga, quien se reunió con la presidenta saliente Xiomara Castro, confirmó que la misión de la OEA desplegó 101 observadores en todo el territorio hondureño. "Estaremos siguiendo el proceso a través de la información que nos remitan nuestros observadores", declaró tras el encuentro oficial.
La presidenta Castro, cuyo mandato concluye el próximo 27 de enero, ha insistido en que las elecciones serán "libres y transparentes". No obstante, diversos sectores de la sociedad hondureña expresan dudas sobre estas garantías.
Un escenario electoral complejo
Más de seis millones de hondureños acudirán a las urnas para elegir presidente, tres vicepresidentes, 298 alcaldías, 128 diputados nacionales y 20 parlamentarios centroamericanos. La contienda presidencial se disputa principalmente entre:
- Rixi Moncada del Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda)
- Salvador Nasralla del Partido Liberal
- Nasry Asfura del Partido Nacional (conservador)
Estas elecciones, las duodécimas desde el retorno constitucional en 1980, se celebran bajo un estado de excepción vigente desde diciembre de 2022, medida que ha generado rechazo en amplios sectores sociales.
Supervisión internacional masiva
El proceso contará con una supervisión sin precedentes: 32.000 observadores nacionales y más de 800 internacionales vigilarán el desarrollo de los comicios, según informó el canciller hondureño Javier Bu.
Esta masiva presencia de observadores refleja las preocupaciones internacionales sobre la transparencia del proceso electoral en un país que atraviesa una profunda crisis institucional y social.