La bronca del pueblo santafesino: los hinchas de Unión le cantaron de todo a Tapia tras el robo ante Independiente
El estadio 15 de Abril fue un hervidero este sábado. Unión cayó 2-1 ante Independiente por la décima fecha del torneo Clausura, pero el resultado fue lo de menos. Lo que realmente encendió la furia popular fueron dos jugadas polémicas que dejaron al arbitraje argentino otra vez en el ojo de la tormenta, y el apuntado principal fue, una vez más, el presidente de la AFA, Claudio Tapia.
La primera polémica llegó a los 35 minutos del primer tiempo, cuando Cristian Tarragona, el goleador de Unión, fue a disputar una pelota cerca del lateral con Leonardo Godoy, defensor de Independiente. Lejos de trabar limpio, Godoy levantó el codo directo al rostro del delantero. Una plancha clara que el árbitro Luis Lobo Medina sancionó apenas con amarilla, y ni siquiera fue llamado al VAR para revisarla. Desde Ezeiza, el equipo arbitral dio el visto bueno a una maniobra que, para cualquier hincha de a pie, era expulsión directa.
Pero la gota que rebalsó el vaso llegó en el tiempo adicionado. Un tiro de esquina local terminó en los pies de Joaquín Mosqueira, que giró el cuerpo y definió con categoría ante la marca de Juan Fedorco. El gol parecía legítimo, el estadio ya lo festejaba, pero el VAR frenó todo. ¿El motivo? Un posible fuera de juego milimétrico, tan fino que ni las cámaras alcanzaban a definir si la pantorrilla de Mosqueira estaba o no detrás del taco del defensor visitante.
Los hinchas, con los celulares en la mano, empezaron a ver las repeticiones en vivo y notaron que la jugada era legal. Pero Lobo Medina, con el micrófono abierto, explicó que el trazado de líneas marcaba offside. Y ahí explotó todo. El grito fue estruendoso y unánime: ¡Chiqui Tapia, botón, sos un hijo de p..., la p... que te parió!
¿Por qué los hinchas culpan a Tapia por el arbitraje?
La desconfianza hacia el arbitraje argentino no es nueva, pero cada fecha suma un capítulo más. Los hinchas de Unión, como tantos otros en el fútbol argentino, apuntan directamente a la gestión de Claudio Tapia al frente de la AFA. Las líneas trazadas manualmente, las cámaras insuficientes y la falta de tecnología adecuada alimentan el malestar popular. En este caso, la única cámara disponible desde un costado no alcanzaba para definir la jugada, y la otra visual, una cámara trasera al arco, tampoco aportaba claridad.
La precariedad de herramientas para un fútbol que mueve millones es un tema que viene generando bronca en todas las canchas. Y cuando el pueblo siente que le roban, el que paga el pato es siempre el máximo dirigente.
¿Qué pasó después en el partido?
Unión logró ponerse en ventaja rápido en el segundo tiempo, pero Independiente lo dio vuelta ocho minutos después. El 2-1 fue definitivo, y la furia santafesina también. Otro público que se suma a la lista de los que le cantan de todo a Tapia fecha tras fecha.
El fútbol argentino necesita una tecnología mucho más preparada, y los hinchas, respuestas. Mientras tanto, la bronca sigue creciendo en las tribunas de todo el país.