Javi Guerra se adueña del Valencia y brilla con golazo ante la Real
Javi Guerra nació en Gilet el 13 de mayo de 2003, tiene pinta de buen muchacho y un fútbol que enamora. El joven valenciano viene de dos partidos espectaculares, especialmente frente a la Real Sociedad, donde se destapó con un doblete clave en Anoeta que mete al Valencia en la pelea por Europa.
Su segundo gol fue una verdadera obra de arte: controló el balón, encaró a dos defensas, los desequilibró con un movimiento de cuerpo y, con esa elegancia que lo caracteriza, le sacó un guante del bolsillo para ponérselo en el pie izquierdo y batir a Remiro con un tiro raso. De crack, nomás.
Libre y feliz detrás de Hugo Duro
Carlos Corberán lo ubicó en la mediapunta, justo por detrás de Hugo Duro, y ahí Javi se siente como pez en el agua. Es el futbolista más vertical del equipo, siempre mirando para adelante, con facilidad para hacer goles y con voluntad para ayudar en defensa. Un lujo para cualquier técnico. Jugador total.
Ahora mismo, es el líder del Valencia. Con Gayà lesionado, este espigado mediocampista tomó la posta como referente de la cantera valencianista, y lo hace con creces.
Una temporada de montaña rusa
La confianza en Javi Guerra está intacta, repite Corberán cada vez que le preguntan por él. Y no es para menos. La temporada del chico de Gilet fue un sube y baja: titular, suplente, importante, prescindible. Pero siempre respondió cuando el equipo lo necesitó.
En marzo, el Valencia llevaba casi tres años sin remontar un partido de Liga. Ante el Alavés lo hizo, y justamente con Javi como protagonista. Escribió la historia otra vez, como aquel 27 de abril de 2023 cuando metió el 2-1 en el minuto 93 contra el Valladolid que hizo creer al equipo en la salvación.
En esta campaña, el de Gilet anotó el 1-1 que fue su primer tanto de la temporada. Volvía a la titularidad y a ser el hombre que guiaba al equipo después de haber desaparecido de los planes del entrenador, donde llegó a disputar solo 14 minutos en cinco encuentros.
Casi se va al Atlético, pero se quedó firme
A sus 23 añitos recién cumplidos, Javi Guerra es el jugador más codiciado de la plantilla. En el verano de 2024, estuvo a un paso de fichar por el Atlético de Madrid por 25 millones de euros, con un porcentaje a futuro para compensar lo que aún mantiene el Villarreal por contrato.
Miguel Ángel Gil Marín y Layhoon arreglaron el compromiso en un visto y no visto, pero la operación se cayó por peleas internas en el club colchonero. Resulta que le dieron más bola a la apuesta fallida de Andrea Berta por Connor Gallagher que a la de Carlos Bucero por Javi Guerra. Una decisión que, a esta altura, más de uno en Madrid debe estar lamentando.
El chico superó ese trance, que no fue poca cosa porque ya tenía las valijas listas para irse a Madrid, y siguió creciendo en Valencia como la gente esperaba.
Números que hablan solos
Sus estadísticas son para sacarse el sombrero:
- 2023-24: 36 partidos (2502 minutos) con 4 goles
- 2024-25: 36 encuentros de Liga (2583 minutos) y 3 dianas
- 2025-26: Con altibajos, pasó más tiempo en el banco del deseado, pero cuando hay que jugar, Javi está
Su valor de mercado está en 25 millones, aunque su cláusula de rescisión es de 100 millones. En agosto del año pasado firmó la extensión de su contrato hasta 2029, blindado y con una mejora salarial que lo ubica en el escalón más alto de la plantilla, con una progresión de sueldo que también ayuda al equipo con el Fair Play.
Comprometido con su gente
Javi lo apostó todo este verano por quedarse en su club. Después de una segunda vuelta brillante liderando el mediocampo de Corberán, las ofertas llovieron durante el mercado de verano. Pero el Valencia aseguró su continuidad y lo convirtió en el pilar del proyecto que lidera Ron Gourlay como director deportivo.
En el mercado de invierno volvió el interés de varios clubes, pero la puerta se les cerró en la cara. El CEO de fútbol le transmitió que la confianza en él seguía intacta y lo consideraba uno de los referentes del plantel.
Lo que hicimos en el verano fue invertir en renovar a los jugadores. Tenemos una gran plantilla y la situación de Almeida y Guerra, dos jugadores muy talentosos, pero el entrenador es el que elige al equipo.
Y vaya si ha demostrado su talento. Frente a la Real Sociedad enamoró a todos. Abrió la cuenta goleadora del Valencia y la cerró en lo que probablemente fue su mejor partido de la temporada. El de Gilet, que no veía portería desde marzo, firmó un doblete que mantiene vivas las esperanzas europeas de cara a la última jornada de Liga.
El canterano se siente cómodo moviéndose entre líneas, más liberado de tareas defensivas. Su segundo gol fue una genialidad pura. Estoy contento con mi rendimiento, señaló con la humildad que lo caracteriza. Y la hinchada valencianista, contenta de tenerlo.