Hay equipos que ilusionan y otros que directamente convencen. Instituto es de esos que te hacen creer. El club cordobés es el líder absoluto de la Zona A del Torneo Clausura, sumó más puntos que nadie y solo perdió dos partidos. Pero lo más lindo no es el número: es cómo juega. Y acá te contamos por qué La Gloria está para grandes cosas.
¿Cuál es la fórmula del éxito de Instituto?
La receta no es ningún secreto: no necesita tener la pelota para lastimar. Con poca posesión pero muchas llegadas, cada ataque de Instituto se transforma en una amenaza real para el arquero rival. Es un equipo que no especula, que va al frente y que convierte cada acercamiento al área en una oportunidad clara de gol.
El entrenador Diego Flores, conocido como El Traductor, confía plenamente en su plantel. Y esa confianza se nota: Instituto es el equipo que menos modifica su formación duelo tras duelo en todo el torneo. La continuidad de nombres y de idea es la base de todo.
Alex Luna, la joya que desequilibra
Si hay que hablar de individualidades, el nombre que está un escalón por encima es el de Alex Luna. El joven mediocampista se convirtió en uno de los mejores jugadores del Clausura. Gambeta, desequilibrio y gol: ese es su menú de cada fin de semana. Un pibe que hace que la gente se pare de la butaca.
La columna vertebral: de Ledesma a Cerato
Pero ojo, no todo es Luna. La Gloria tiene una estructura sólida que da seguridad en Alta Córdoba. El arco tiene nombre propio: Marcos Ledesma, quien recibió solo seis goles en lo que va del torneo. Un número que habla solito.
Delante de él, Fernando Alarcón. Capitán, referente y dueño de la última línea. Fútbol duro, actitud sin igual y la cinta bien puesta. En el medio, Matías Gallardo, hijo del nuevo entrenador de la selección de Ecuador, mueve los hilos y el ritmo del equipo a su gusto. Parece que se multiplica en la cancha.
Y por la banda derecha, Giuliano Cerato es una flecha: aporta en defensa, suma goles y asistencias, y es un peligro constante para cualquier rival.
Un club que crece a todo nivel
Instituto no solo gana: convence. Defensa firme, arquero a la altura, un mediocampo que no le huye a ninguna faceta del juego y una delantera que transforma las jugadas en peligro. Por eso, La Gloria es uno de los grandes candidatos a quedarse con el Torneo Clausura. Y lo más lindo: lo hace con pibes, con identidad y con un proyecto que sigue creciendo.