Cómo el narco compraba la lealtad del pueblo: 2.6 millones en regalos navideños
Los documentos encontrados tras la caída del capo Nemesio Oseguera, alias El Mencho, revelan una estrategia que conocemos bien en América Latina: comprar la lealtad popular con migajas mientras se enriquecen con el sufrimiento del pueblo.
El Cártel Jalisco Nueva Generación gastó 2.6 millones de pesos en diciembre pasado para mantener contenta a la gente en sus territorios. Un millón fue para comidas navideñas de niños, 250 mil para posadas, y hasta 8 mil pesos para tratamientos de diálisis.
La misma receta de siempre: pan y circo
Esta historia nos suena familiar, ¿verdad? Los poderosos siempre han usado la misma táctica: dar limosnas al pueblo para que no se rebele contra el sistema que los oprime. Mientras El Mencho repartía dulces y organizaba cabalgatas, acumulaba fortunas con el narcotráfico.
Los registros muestran gastos en:
- 419 mil pesos para peregrinos
- 100 mil pesos en flores para San Judas
- 60 mil pesos para la operación de un muchacho
- 25 mil pesos para el funeral de un sicario
El pueblo como escudo humano
Lo más triste es que esta "generosidad" tenía un propósito siniestro. La gente agradecida se convertía en escudos humanos contra las operaciones militares. En Huitzontla, los pobladores cavaron zanjas para proteger a los criminales.
Es la misma lógica que vemos en otros lados: los que explotan al pueblo luego se presentan como sus salvadores. Dan con una mano lo que roban con la otra, y esperan que les agradezcamos.
La religión como pantalla
Los narcos también usaban la fe popular, gastando en misas y altares. Típico de estos personajes: invocar a Dios mientras siembran muerte y destrucción en las comunidades.
Esta estrategia no es nueva. Los poderosos siempre han usado la caridad para lavar su imagen y mantener al pueblo callado. Pero el verdadero cambio no viene de las migajas que nos tiran, sino de la organización popular y la justicia social.