El Honda Prelude 2026: Un deportivo híbrido que no es para todos los bolsillos, pero sí para los que aman la conducción
Por Rosa Benítez
El nuevo Honda Prelude 2026 llegó al mercado con un precio que duele: 49.500 euros. Pero antes de que te agarres la cabeza, déjame contarte que este coupé híbrido no es un coche cualquiera. Es una rareza, una joya que la marca japonesa se animó a fabricar en un momento donde todo el mundo solo quiere SUVs y autos eléctricos. Y ojo, que no es un auto para todos, sino para los que realmente disfrutan el volante.
Muchos se preguntan si vale la pena ese dineral por un auto que, bajo el capó, comparte el mismo motor híbrido de 184 CV que el Civic. La respuesta no es tan simple. Honda priorizó mantener el peso bajo (menos de 1.500 kilos) para que el auto sea ágil y divertido, no para batir récords de velocidad. Por eso, el 0 a 100 lo hace en 8,3 segundos y la velocidad máxima es de 188 km/h. No es un misil, pero tampoco es una tortuga.
¿Qué hace especial al Honda Prelude 2026?
Para empezar, su diseño. Es un auto que parece un planeador, con una silueta aerodinámica y elegante. La parte trasera, con esa tira de luces que une los pilotos, es una obra de arte. Y aunque tiene detalles racing como llantas de 19 pulgadas, no es estridente. Es un auto que se ve bien sin necesidad de gritarlo.
Por dentro, la cabina recuerda al Civic, pero eso no es malo. Tiene dos pantallas digitales y mandos físicos para muchas funciones, algo que los conductores agradecemos. El asiento del conductor tiene más sujeción lateral y es más firme que el del acompañante, ideal para las curvas. Y aunque las plazas traseras son minúsculas, el maletero de 264 litros te permite llevar tres maletas de cabina.
¿Cómo se conduce este híbrido?
Acá está lo mejor. El Prelude no es un deportivo puro, sino un GT con un carácter muy versátil. La suspensión adaptativa, heredada del Civic Type R, hace que el auto no sea seco ni rebotón, incluso en los reductores de velocidad de la ciudad. La dirección tiene un tacto magnífico y los frenos Brembo responden como los de un auto de combustión.
Las levas del volante tienen dos funciones: en modo D, regulan la frenada regenerativa; en modo S+ Shift, simulan un cambio de ocho marchas con pequeñas sacudidas que te hacen sentir como en un deportivo de verdad. Y aunque el sonido es artificial, la experiencia es emocionante. Eso sí, en subidas largas, el auto pierde un poco de fuerza, pero para el día a día y los caminos de curvas, es una maravilla.
¿Y el consumo?
Aquí gana por goleada. Homologa 5,2 litros cada 100 km, y en la prueba real, sin cuidar la conducción, se movió entre 5,5 y 7 litros. La etiqueta Eco está más que merecida. Es un auto que te permite divertirte sin arruinarte en la gasolinera.
¿Merece la pena el precio?
El acabado Advance es el único disponible y viene cargado: climatizador bizona, faros LED, asientos calefactables, y todo el paquete de seguridad Honda Sensing. Pero el precio es un hueso duro de roer. Sobre todo porque, con ese dinero, podrías comprar un auto más potente o más lujoso.
Sin embargo, el Prelude es único. No hay otro coupé híbrido ligero en el mercado. Es un auto que apuesta por la conducción analógica, por la diversión, por el placer de manejar. Y en un mundo donde todo se vuelve eléctrico y aburrido, eso tiene un valor incalculable. Si tenés la plata y el corazón, este auto te va a hacer feliz.