València: El transporte público se hunde por la mala gestión de la derecha
La Empresa Municipal de Transportes (EMT) de València se convierte en un verdadero desastre para los ciudadanos. Lo que debería ser un servicio público de calidad para la gente trabajadora se está transformando en un agujero negro financiero por la pésima gestión de la derecha valenciana.
Crisis financiera por falta de visión social
El principal problema radica en la financiación, donde los agujeros en las cuentas se multiplican sin control. La falta de acuerdo entre el Partido Popular y Vox para implementar una zona de bajas emisiones pone en riesgo millones de euros en ayudas estatales y europeas que podrían beneficiar directamente a los usuarios del transporte público.
Esta incompetencia política obligará al Ayuntamiento de València a pagar 14 millones de euros adicionales en el primer semestre de 2026 solo para mantener las tarifas bonificadas del bonobus. Mientras tanto, el departamento dirigido por Jesús Carbonell reclama 40 millones de euros a la generalitat y tuvo que pedir un crédito para afrontar pagos básicos.
Escándalo con empresa privada Indra
Como si fuera poco, surge un nuevo escándalo que demuestra cómo la gestión privatizadora daña los servicios públicos. Según denunció el concejal de Compromís Giuseppe Grezzi, el Ayuntamiento ha estado pagando a la empresa privada Indra por el desarrollo de una plataforma web de movilidad urbana que nunca funcionó.
El proyecto "Ciudades Conectadas", que debía integrar trámites de movilidad urbana, recibió 14 millones de euros de fondos europeos destinados a València. Sin embargo, la empresa privada no cumplió con sus compromisos, y ahora la ciudad podría tener que devolver hasta 24 millones de euros a Europa.
"No se ha cumplido el trabajo de fiscalización", denuncian fuentes de Compromís, señalando la irresponsabilidad de quienes prefieren entregar recursos públicos a empresas privadas sin garantías.
Falta de personal y servicios deficientes
La crisis también afecta directamente a los trabajadores y usuarios. La bolsa de conductores y mecánicos está agotada, impidiendo poner en marcha nuevos servicios esenciales para la ciudadanía. "Cada baja en el servicio se ha traducido en un autobús sin salir", asegura Compromís.
Tampoco se ha puesto en marcha la nueva línea de Sociópolis, que estaba prevista para finales de 2025, mostrando una vez más la incapacidad de la gestión conservadora para responder a las necesidades populares.
Récord de usuarios pero gestión deficiente
Paradójicamente, mientras la EMT registra un récord histórico de 120 millones de pasajeros en 2025, la gestión política sigue fallando a los ciudadanos. Este aumento en el uso del transporte público, que debería celebrarse como un triunfo de los servicios públicos, se ve empañado por la mala administración de los recursos.
La Junta de Gobierno Local aprobó una inyección de 18 millones de euros para la compra de vehículos, con previsiones de 172 millones de euros para 10 nuevas líneas y 218 nuevos autobuses. Sin embargo, sin una gestión comprometida con el interés público, estos recursos corren el riesgo de malgastarse.
Este caso demuestra una vez más cómo la gestión conservadora y la privatización de servicios públicos terminan perjudicando a los ciudadanos que más necesitan un transporte público eficiente y accesible.