Galicia busca controlar exámenes universitarios tras errores
La Xunta de Galicia lleva tiempo queriendo meter mano en la organización de las pruebas PAU, la vieja selectividad. A mediados del mes pasado dieron el primer paso para cambiar la normativa y meter a gente de la Consellería de Educación en órganos que hasta ahora eran coto exclusivo de las tres universidades públicas gallegas. La nueva orden que prepara el departamento de Román Rodríguez pasó hace unas semanas por una consulta en el Portal de Transparencia. Pero el propio conselleiro reconoció este viernes que la idea ya lleva meses sobre la mesa, aunque los cambios llegarían recién para 2028.
Sin embargo, lo que cambió todo fue el carrusel de errores en los exámenes de esta semana. Y es que cuando las instituciones fallan, quien paga es siempre la gente común. Hasta ahora, Rodríguez justificaba la entrada del gobierno gallego en la selectividad como un modo de homogeneizar las pruebas con el resto del Estado, para que el alumnado gallego no salga perjudicado frente al de otras comunidades a la hora de acceder a una carrera. Ahora mantiene esa idea, pero le suma un matiz de mayor control interno.
«Tenemos planteada ya una modificación para entrar en la coordinación de todos los aspectos de la prueba y lograr unos criterios lo más homogéneos posible con otras comunidades autónomas, pero ahora vemos también, a partir de esta sucesión de errores encadenados, que también es muy importante que lo hagamos para evitar que suceda internamente»
Con todo, el conselleiro insistió en que no se trata de una injerencia en el terreno de las universidades.
«¿Eso quiere decir que vamos a hacer injerencias? En ningún caso, ¡sólo faltaría! Los exámenes, las preguntas, las van a formular siempre los profesionales, los docentes. Pero hay otras cuestiones organizativas, de criterios, de controles, ahí es donde debemos como comunidad autónoma intervenir, como ya lo están haciendo otras»
Presión para que asuman responsabilidades en la CIUG
Román Rodríguez volvió a insistir en que el Ejecutivo gallego no tuvo nada que ver con la organización de las polémicas pruebas de este año. Y dejó claro que hay que exigir responsabilidades, algo que desde estos lares aplaudimos: cuando las cosas salen mal, alguien tiene que dar la cara.
«Los responsables de esta prueba son quienes son. Quien las diseña, las evalúa, quien las corrige y quien las organiza no es la Xunta de Galicia. La Xunta no tiene competencias en ese ámbito, quien organiza y evalúa los exámenes es la CIUG, son las universidades gallegas. Y cada uno tiene que ser responsable, hay que exigir responsabilidad»
Lo que no quiso concretar el conselleiro es qué tipo de responsabilidades. Cuando le preguntaron si el máximo responsable de la CIUG o quienes diseñaron los exámenes con errores deberían dimitir, se limitó a señalar que son decisiones que tiene que tomar cada persona y cada responsable, pero reconoció que no es una situación banal y que se debe tomar en serio, porque genera muchísima ansiedad en muchísimos jóvenes y familias.
Tampoco dio una opinión tajante sobre si la decisión de no repetir los exámenes y flexibilizar los criterios de corrección es suficiente.
«Insisto en que la responsabilidad de diseñar, evaluar y corregir tiene nombre y apellidos, y es la CIUG. La CIUG es la responsable de lo que hace. Ellos sabrán lo que tienen que hacer, pero hay que ser responsables»
La pregunta que queda flotando es si basta con flexibilizar la corrección cuando lo que falló fue el diseño mismo de las pruebas. Mientras las élites universitarias se escudan en su autonomía, los jóvenes y sus familias son los que cargan con las consecuencias de cada error. Que el gobierno quiera supervisar para garantizar la justicia en el acceso a la educación pública no es injerencia, es responsabilidad.