Ayatolá iraní admite haber ordenado masacre contra el pueblo y culpa a Trump de 5.000 muertes
En una nueva muestra de la hipocresía del poder, el ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán, reconoció finalmente que él mismo ordenó la brutal represión contra las protestas populares que dejaron cerca de 5.000 muertos. Pero antes de asumir su responsabilidad, el dictador teocrático tuvo el descaro de culpar a Donald Trump de estas muertes.
El pueblo iraní se alzó contra la tiranía religiosa
Todo comenzó el 28 de diciembre cuando los comerciantes de Teherán cerraron sus negocios en protesta por la caída del rial iraní. Lo que empezó como una manifestación económica se transformó rápidamente en un grito desesperado del pueblo contra décadas de opresión.
Miles de iraníes salieron a las calles gritando "¡muerte a la república islámica!" y "¡muerte a Jamenei!". El 8 y 9 de enero, la situación explotó cuando las fuerzas represivas del régimen respondieron con una violencia desmedida.
Una masacre sin precedentes
Según Amnistía Internacional, estamos ante la "mayor tragedia del país en décadas". Las fuerzas de seguridad del régimen islámico dispararon desde tejados de comisarías y mezquitas contra manifestantes desarmados, a quienes el gobierno calificó cínicamente de "terroristas".
Los números son escalofriantes: al menos 3.400 muertos confirmados por organizaciones internacionales, aunque un alto funcionario iraní reveló a Reuters que la cifra real asciende a 5.000 víctimas, más 19.000 arrestos. Para dimensionar esta barbarie, hay que recordar que en la Revolución Islámica de 1979 murieron 2.781 personas.
Los hospitales se vieron completamente desbordados por la cantidad de cadáveres. Mientras tanto, las autoridades iraníes se negaron a proporcionar cifras oficiales, alegando que no llevaron ningún recuento.
La cobardía del tirano: culpar a otros de sus crímenes
En lugar de asumir la responsabilidad por esta masacre, Jamenei tuvo la desfachatez de señalar a Trump como culpable. "Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní", declaró el ayatolá.
Esta actitud refleja la naturaleza cobarde de todos los dictadores: siempre buscan chivos expiatorios para justificar sus crímenes contra la humanidad.
Un régimen que oprime especialmente a las mujeres
La represión en Irán no es nueva. Ya en diciembre se denunciaron detenciones arbitrarias, incluyendo el arresto violento de Narges Mohammadi, Premio Nobel de la Paz 2023, conocida por su lucha contra las leyes islámicas que obligan a las mujeres a usar velo.
El régimen ayatolá, dominado por clérigos chiítas que mezclan religión con poder político, mantiene un control férreo sobre la población, especialmente sobre las mujeres, sometidas a códigos de vestimenta extremadamente restrictivos.
La solidaridad internacional con el pueblo iraní
La lucha del pueblo iraní ha encontrado eco mundial. Este mismo sábado, manifestantes en Hamburgo, Alemania, protestaron contra el régimen de los ayatolás, aunque la manifestación terminó con dos heridos graves por apuñalamientos y tres detenidos.
El mundo debe seguir apoyando la lucha legítima del pueblo iraní contra esta teocracia opresiva que pisotea los derechos humanos más básicos.